Este lunes 12 de enero se vivió un momento histórico en el deporte mexicano. Por primera vez, una mujer al frente del Ejecutivo federal encabezó el abanderamiento oficial de la delegación que representará a México en un torneo internacional: la presidenta Claudia Sheinbaum en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, que se celebrarán en Milano-Cortina, Italia.

En la ceremonia realizada este lunes en Palacio Nacional, uno de los nombres que acaparó reflectores fue el de Donovan Carrillo. Se trata de un patinador artístico originario de Zapopan (Zona Metropolitana de Guadalajara), Jalisco, quien ha roto paradigmas en un país sin tradición en deportes invernales y que hoy vuelve a colocarse como el rostro del olimpismo mexicano sobre el hielo. Aquí en PLAYERS of life te contamos su historia y por qué su presencia vuelve a ser motivo de orgullo nacional.
Donovan Carrillo recibe la bandera de México rumbo a los Juegos Olímpicos de Invierno 2026
Durante el acto protocolario, Donovan Carrillo fue el encargado de recibir la bandera nacional, un gesto cargado de simbolismo para el deporte mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que la delegación debe inspirar a nuevas generaciones a creer en el poder del deporte y en la disciplina.
Además de Carrillo, también fueron abanderados Sarah Schleper (esquí alpino), Regina Martínez y Allan Corona (esquí de fondo). El evento contó con la presencia de autoridades como Rommel Pacheco, titular de la CONADE, y Mario Delgado, secretario de Educación Pública.
La delegación mexicana competirá en Italia del 6 al 22 de febrero de 2026.
¿Quién es Donovan Carrillo?
Donovan Carrillo nació el 17 de noviembre de 1999 en Zapopan, Jalisco. Desde temprana edad encontró en el patinaje artístico una forma de expresión poco común dentro del panorama deportivo nacional, según ha declarado. En un país con infraestructura limitada para esta disciplina, su desarrollo estuvo marcado por entrenamientos en condiciones adversas, falta de apoyos y la necesidad de buscar oportunidades fuera de México.
Gran parte de su preparación se consolidó en Canadá, donde pudo acceder a entrenadores, pistas y competencias de alto nivel. Aun así, su carrera ha sido ejemplo de resiliencia: en distintas etapas tuvo que impartir clases y gestionar recursos propios para mantenerse en competencia internacional.
Mexicanos, al grito de guerra 🇲🇽
— CONADE (@conadeoficial) January 12, 2026
Nuestra delegación está lista para los próximos Juegos Olímpicos de Invierno ❄️@milanocortina26 será el próximo escenario donde nuestros atletas brillarán y pondrán a México en lo alto 👏🏻 pic.twitter.com/rGta6Ga9bA
Los logros que han hecho historia en el patinaje artístico mexicano
Un pionero sobre el hielo
Donovan Carrillo se convirtió en el primer patinador artístico mexicano en clasificar a una final olímpica, logro que alcanzó en Beijing 2022. Ahí avanzó al programa libre y captó la atención mundial por su calidad técnica y expresividad artística.
Presencia constante en la élite internacional
Tras Beijing, Carrillo mantuvo su nivel competitivo dentro del circuito internacional, acumulando puntos en eventos avalados por la International Skating Union (ISU), lo que le permitió asegurar el cupo olímpico para Milano-Cortina 2026, plaza que se asigna primero al país y no al atleta.
Un referente para nuevas generaciones
Con su segunda participación olímpica, Donovan igualará marcas históricas para México en el patinaje artístico y se consolida como el principal embajador nacional de esta disciplina, abriendo camino para que más atletas mexicanos aspiren al hielo olímpico.
Más que un atleta: Un símbolo de perseverancia para México
La historia de Donovan Carrillo trasciende lo deportivo. Representa la posibilidad de competir al más alto nivel incluso cuando el contexto no es favorable. Su camino refleja disciplina, constancia y una visión clara: demostrar que el talento mexicano puede destacar en cualquier escenario del mundo, incluso en aquellos donde México nunca había sido protagonista.
Para Guadalajara y Jalisco, su presencia en Milano-Cortina 2026 es también motivo de orgullo local y una muestra de que el talento tapatío puede llegar tan lejos como se lo proponga.


