Vocación que transforma: Liderazgo de Alejandra Soto en Fundación GAP

Desde el Grupo Aeroportuario del Pacífico, combina liderazgo financiero y vocación social para transformar vidas a través de la educación

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“Todos los días hay una historia, todos los días hay una vida que cambiar”. Con esta frase, la pasión de Alejandra Soto se ve reflejada en su liderazgo, donde la disciplina y la empatía se entrelazan con el compromiso social.

Con una mirada humana, entre sus distintas funciones como directora de relación con inversionistas y responsabilidad social del Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), así como directora de la Fundación GAP, transforma realidades a través de proyectos enfocados en la educación, donde cada acción busca generar oportunidades reales.

Formación profesional

Egresada en Contaduría, su trayectoria sentó las bases de la estructura, el análisis y el compromiso bajo las que hoy se rige. Dio su primer paso clave al integrarse a Deloitte en el área de impuestos, una de sus más grandes pasiones. Poco más de un año y medio después, fue invitada a formar parte de GAP, hace 18 años, un suceso que marcaría su vida profesional.

Su crecimiento ha sido constante. Sus habilidades y capacidades de liderazgo la llevaron a asumir distintos retos dentro del grupo y, tras desempeñarse en distintas áreas financieras y administrativas, fue nombrada subdirectora de finanzas, donde fortaleció su relación con analistas, inversionistas y mercados internacionales. Tres años después, asume la dirección.

Fundación GAP

Pero, más allá de los números y los reportes, su corazón está en la transformación de vidas a través de la educación. La Fundación GAP va más allá de la responsabilidad social tradicional, convirtiéndose en una plataforma de oportunidades por medio de dos iniciativas: Colegios GAP y centros comunitarios.

En los colegios, desde primaria hasta preparatoria, niños y jóvenes reciben una educación integral que combina aprendizaje académico, formación de valores, alimentación y acompañamiento emocional, con la meta de cultivar disciplina y confianza en sí mismos.

Al llegar a la preparatoria, el modelo da un paso más: con el fin de que no dejen los estudios, asumen nuevas responsabilidades como colaboradores en el Grupo Aeroportuario del Pacífico. Entre clases y jornadas laborales, los chicos reciben una formación para la vida real.

Por otro lado, en cuanto a los centros comunitarios, el impacto se extiende a la comunidad aeroportuaria y a las familias que rodean los aeropuertos de la red GAP. Ahí, trabajadores y habitantes acceden a programas de educación y talleres de oficios.

Motor de desarrollo comunitario

De esta forma, bajo su liderazgo, Alejandra rompe las barreras más allá de las 15 mil personas diarias que van a trabajar al aeropuerto de Guadalajara y enfrenta el rezago educativo de las comunidades aledañas de los aeropuertos por la red GAP.

La parte más apasionante de todo esto es ver cómo, a través de la educación, se pueden transformar vidas y que realmente puede existir una escalibilidad social”

“Cada aeropuerto es una ciudad entera”, afirma al explicar cómo la función de estos va más allá de ser un aeródromo para el transporte aéreo, sino que concentran memorias y esfuerzos que pueden convertirse en motores de desarrollo para toda una comunidad.

Colegios GAP7 planteles: 3 primarias, 3 secundarias y 1 preparatoria
Centros Comunitarios de Formación1 centro por cada uno de los 12 aeropuertos de la red GAP

Hoy, Alejandra Soto demuestra que el verdadero liderazgo no se mide en cifras, sino en tener claridad técnica, compromiso y empatía para inspirar a su equipo, recordándoles que la aportación de cada uno se convierte en vidas transformadas, oportunidades creadas y comunidades que avanzan gracias a la educación.

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