LA SALUD

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Este mes se aborda como tema central la salud, indiscutiblemente por mucho el valor más incalculable que poseemos, aunque resulta un tanto complicado dimensionarlo a simple vista, ya que solemos pensar que es normal sentirnos bien y que siempre seremos personas completamente sanas, sin embargo, el concepto cambia cuando padecemos de alguna enfermedad que, por supuesto, no esperábamos.
   Las cifras del sector asegurador muestran que el pago de indemnizaciones médicas es aterrador: en el 2012 solo GNP pagó más de siete mil millones de pesos por concepto de siniestros médicos, provenientes de 174 mil pólizas de gastos médicos.
   Un hecho irrefutable y asombroso en cuanto a este tema son los hospitales, que en nuestro país ejercen convenios con compañías de seguros en beneficio de los asegurados. Un porcentaje sumamente elevado de la facturación de estas instituciones se debe a las aseguradoras, las cuales entran en acción, y sobre todo, a la labor incansable de los agentes, cuyos tremendos esfuerzos terminan convenciendo a los clientes de traspasar el riesgo.
   Sin duda alguna, el PIB obtiene un relevante porcentaje que proviene de todo lo que encierra el tema referente a salud, pues a final de cuentas, un país sano es un país con futuro y crecimiento.
   La salud no se adquiere con dinero, sino que puede recuperarse gracias a éste, aunque en infinidad de ocasiones el recurso económico, por boyante que sea, no consigue restablecer tan invaluable tesoro.
   Si tuviéramos conciencia de los millones de dólares que se invierten en salud, seguramente los cuidados se incrementarían. Un bien maravilloso e insustituible son las cifras que se erogan en el sector asegurador, que hablan por sí solas.
   Permanecemos como un país con una oferta limitada en iniciativa privada, hay ciudades (por desgracia, demasiadas) que no cuentan con hospitales de alto nivel, el Gobierno continúa siendo el proveedor de atención médica a la población y dada la elevada cifra de personas que se atienden, resulta insuficiente dar abasto a la demanda.
   Una reforma en el sector salud no estaría nada mal, ciertamente es un rubro en que la inversión extranjera y local no se haría esperar, pues finalmente mientras los agentes de seguros existamos, podemos afirmar que el futuro del sector médico podrá seguir tranquilo.

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