Hacienda Sepúlveda

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Cualquier persona que visite Lagos de Moreno con facilidad puede darse cuenta por qué este sitio fue nombrado Pueblo Mágico y Patrimonio Cultural de la Nación. Tanto en sus calles como con sus habitantes se puede palpar un profundo apego a la historia que por tantos años ha dado personalidad a este lugar y Hacienda Sepúlveda hace más que honor a estas características, presentándonos hoy en día una exclusiva oferta turística.
     Hacienda Sepúlveda fue construida a finales del siglo XVII, su nombre se debe a su primer dueño, el español Don Juan de Sepúlveda, a quien la Real Audiencia de Nueva Galicia otorgó como regalo 171 hectáreas. Este lugar se encuentra en lo que era el antiguo camino real a Zacatecas por lo que aquí se suscitaron distintas reuniones previas al inicio de la Independencia.
  Al entrar a este lugar, uno puede sentir un “desenchufe” automático del ajetreo diario. Sepúlveda ofrece una experiencia única desde el primer momento. Al hacer check in recibes como cortesía un masaje en las manos que de alguna forma te introduce a lo que será tu estancia; pavorreales por toda la propiedad, dos jacuzzis al aire libre, paseos en bici por la propiedad, pesca deportiva y una alberca enclavada en lo que solían ser caballerizas y que hoy ofrece uno de los puntos favoritos de los huéspedes, engalanan el recinto.
   Si tuviera que describir las habitaciones en una sola palabra sería Confort. Hay todo un concepto que no podría definir como rústico ya que, el lujo y las comodidades se encuentran presentes de manera permanente en cada detalle.
   Sin duda alguna, uno de los espacios que más amé fue el spa, me queda muy claro por qué está catalogado como uno de los mejores 20 spas de nuestro país. Opté por el masaje holístico que si bien es descontracturante, eso no impidió que me sintiera en estado de relajación total, ¡claro! no sin antes pasar por el vapor y el sauna. No sé si el tiempo se pasó volando o lentamente pero no quería que terminara nunca. Sin embargo, como todo en esta vida, nada dura para siempre. Al despertar del sueño que provocaron las manos de Esperanza, me tomé unos minutos extra en el jacuzzi hasta que noté que era hora de comer. El tiempo en este lugar indudablemente queda suspendido y el reloj deja de importar.
   A cualquier persona que se le pregunte por el platillo típico de la región responderá: “pacholas” y las de Sepúlveda son muy especiales pues mantienen la tradición y receta de Mariquita, quien fue la encargada de la cocina de este increíble lugar incluso antes de que abriera sus puertas al público. Hoy se encuentra a cargo de un reconocido chef quien ha sabido conservar el sabor de antaño con un toque de modernidad que no pasan desapercibidos.
   Ya sea de escapada romántica, familiar o con amigos, Hacienda Sepúlveda es una excelente opción para salir de la rutina y cargar baterías en un lugar rodeado de naturaleza y alejado de todo aquello que consideramos cotidiano. Definitivamente, regresaré.

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