CUESTIÓN DE ENFOQUE

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Todo ser humano tiene crecimiento en las diferentes etapas de su vida, refiriéndonos a periodos como estudiante, persona y ser productivo, entre otras. La etapa más importante es sin duda la que se presenta de los 40 a los 50 años. Se dice que lo que no se logra entonces, ya no se logró, desde luego respetando los honrosos ejemplos que han demostrado lo contrario, sin dejar de decir que son pocos.
   Una persona que vive la década de sus 40, se encuentra ante el reto absoluto de “logro”, de edificación patrimonial y crecimiento, por lo que es cuando más requiere de protección, por ejemplo, la educación de sus hijos, la salud de su familia y sin duda alguna, es el momento en que se debe dar paso a la planeación de un retiro.
   Un alto porcentaje de los mexicanos no da espacio a la vejez dentro de la juventud, se piensa de forma inconsciente que es un aspecto que debe abordarse “más adelante”, y ese plazo nunca llega.
   Los 40 son el momento de mayor crecimiento, pues se ha aprendido de los errores, la experiencia se hace presente, el ímpetu se asoma incontenible, la energía se encuentra al máximo y sin duda alguna es propicio recurrir al gran e infaltable aval: el seguro.
   ¿Cómo entender la vida sin el aval que garantiza que todo esfuerzo realizado convertido en logro se encontrará debidamente resguardado? La red es para el trapecista un símbolo de poco valor, pues piensa que las caídas son parte de la vida. Pregunte a sus seres amados ¿qué tanto vale la pena tejer una red?, ellos le dirán si prefieren al valiente y temerario trapecista, o al sencillo y poco atractivo que usa arnés y ordena una red. El primero recibirá enormes aplausos de terceros, mientras el segundo los de unos cuantos, pero que son de quienes más interesan: sus seres queridos.

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