Rodolfo Arizpe Ramos, mejor conocido como Popo Arizpe comienza cada día como una página en blanco. Todo es nuevo y lo bueno está por delante, sin cargas del pasado. Asegura tener una plática consigo mismo, cargada de amor y de respeto.
“Yo soy mi mejor amigo de todos los tiempos, cuento conmigo para todo y aquí vivo, dentro de mi cuerpo”, dice.
En entrevista con PLAYERS of Life, el yogui, empresario y músico confiesa que vino a esta vida a vivirla al cien. Dentro de sus tareas diarias están gozar y disfrutar la cotidianidad, tener experiencias y realizar sus sueños. Ser feliz.
Considera que la vida es una fiesta y el cuerpo una máquina perfecta. Por ello vive en el presente y practica aquello que lo emociona. Para él la luz es su mejor medicina.
“Me encanta ser aire, tocar tierra, bañarme en el sol y meterme en el agua. Como y bebo lo que se me antoja”, menciona.

Popo está consciente de que el cuerpo también pide descanso, el cual cree es una gran medicina.
También le gusta cambiar de aires, personas, tareas, colores, sabores y olores. Para él todo es medicina si uno lo sabe apreciar así.
“El presente siempre es un regalo. Abro el regalo, si me gusta doy gracias y me lo quedo. Si no me gusta, también doy las gracias pero lo regreso a su origen en automático, sin juzgar y sin quejarme, y exijo que me lo cambien inmediatamente por una versión mejorada y actualizada que me haga muy feliz. Eso es todo. ¡Yo soy mi propia medicina!”
Una vida dedicada al yoga
Pionero del yoga en Saltillo, introdujo y formalizó la enseñanza de esta disciplina cuando no era tan conocida en la ciudad. Ya son más de 55 años practicando yoga de manera consciente.
¿Cómo se forja un yogui? Popo cuenta que desde bebé hace yoga, como todos los bebés del mundo. Fue con la postura del bebé feliz (ananda balasana), acostado agarrándose los pies.
Con el tiempo vendría una serie de posturas o asanas propias de los niños; un claro ejemplo es en el comienzo del gateo con la postura de los cuatro puntos (bharmanasana).

Cuando a los 20 años conoció a su primera maestra, Mague Saucedo de la tradición de Paramahansa Yogananda, notó que había estado haciendo yoga sin darse cuenta.
Siguió así con las respiraciones, los mantras y con aquellas posturas que requerían mayor consciencia, así como con la meditación.
Para Popo, practicar yoga ha sido un desarrollo natural en todos los sentidos.

Habitar el cuerpo
Inspirado en las enseñanzas provenientes de la India, Popo inauguró Avemed en 1995, un shala o centro de yoga ubicado al norte de Saltillo. En este espacio tuvo la fortuna de enseñar a miles de personas, algunos son ahora maestros de yoga.
Se puede decir que Popo pertenece a la quinta generación de yoguis del linaje del yogui Krishnamacharya, conocido como el padre del yoga moderno.
Así, Avemed se convirtió en un centro comunitario en la ciudad, donde se impartieron cursos, talleres, diplomados, danzas, artes marciales, diversas técnicas de meditación y terapias alternativas, hasta lo referente al enfoque holístico.
Popo ha practicado todos los tipos de yoga, se trata de su conexión con su cuerpo-mente-emociones-espíritu. “Hacer yoga es jugar a que habitas tu cuerpo”, dice.
Para él, el yoga es la unión de todo el ser en libertad, en amplitud y en coherencia. “Como cada uno de nosotros es único e irrepetible, la práctica de yoga tienes que hacerla tuya, que salga de ti”, agrega.
No se trata de copiar, ni de repetir “como un robot”, es darse cuenta que el yoga es “consciencia de tu respiración y de tu postura corporal”.
“¡No hay más yoga que ese!”, dice con emoción.

De cara a los cien años
Ya sea en la mañana o en la noche el maestro realiza su práctica de yoga, no deja escapar un día, dice que el yogui hace yoga las 24 horas del día, los siete días de la semana.
“Ahora mismo habito mi cuerpo, reviso mi postura física, mental, emocional y espiritual para que esté unificada, la respiro y la alineo con mi futuro ideal”, agrega.
Como parte de su día a día, también “se la pasa juntando” su Chi con la técnica de Chi Kung. En la medicina tradicional china, se trata de “el trabajo o la maestría de la energía vital”, así el Chi, que es el flujo invisible, recorre el cuerpo para mantener la salud física, mental y espiritual.
“Hago mi Tai Chi y mi Bhala. Además tomo mis clases de yoga dos veces por semana con Yami, una joven maestra de la séptima generación. Imparto mi clase de yoga los sábados, doy mi clase de baile-terapia los miércoles y camino descalzo en el jardín y en el bosque”.
Salud perfecta, armonía completa, belleza radiante, juventud presente, amor infinito, relajación jubilosa, paz verdadera y gracia corporal, son los beneficios que el yoga le brinda a Popo, menciona que sólo existe una desventaja: “hay que hacerlo cuando menos tres veces por semana para obtener sus beneficios”.

Cuidar el cuerpo, cuidar la mente
El cuidado mental y emocional, también cobra gran importancia en la vida de Popo. Lo cuenta y lo hace parecer muy fácil: “si llega un paquete de información, sensaciones o energía que no me hace feliz, lo cambio por lo que sí quiero para mí”.
Confiesa que constantemente realiza este tipo de pensamiento, tanto así que es una actividad básica en su vida.
Utiliza afirmaciones, confía en los siempre cambiantes ciclos de la vida y se abraza en su fluir.
“Mi vida es maravillosa aunque no siempre me doy cuenta. Todo funciona a mi favor siempre y en todo momento. El espacio que yo ocupo es único y sagrado y nadie más lo puede ocupar. ¡Si yo no existiera, no existiría el universo!”
Su salud, la elige desde la mente. Cuenta que le da órdenes a su cuerpo con la finalidad de “regresar las células al estatus de perfección”.
Ahí, surge el poder de la mente, cambia sus pensamientos: de agresivos a pacíficos, de agrios a dulces, de toscos a tiernos.
“Me doy cuenta que el merecer ya no viene del orden social y familiar, sino de mi orden interior de alinearme con mi fuente de la vida: resueno, vibro, bailo, canto y gozo con ella. Hago espacio para mi presencia divina”.
“¡Yo soy conciencia!”, dice emocionado, y asegura que su origen viene a ocupar un cuerpo y a tener su experiencia humana. Se considera acompañante del juego de la vida, cuyo origen le permite experimentar.
Y si uno encuentra por ahí hablando solo a Popo, es porque se encuentra equilibrando su salud. Comparte que todo lo que ve, escucha, huele y percibe le provoca un diálogo interno. Mismo que no deja ir a las profundidades, sino que lo trae al frente.
“No lo escondo en una habitación de mi cuerpo para revisarlo después, sino que lo saco al balcón de una vez para ventilarlo. Y claro que no se lo tengo que decir a nadie, porque es mi diálogo interno, así que lo expongo ante mí mismo con mis propias palabras”.

Naturaleza, arte, familia
La naturaleza es de lo más bello que hay. Menciona que es allí donde se encuentra su verdadera nutrición. Popo busca en su “adorada madre naturaleza” la sabiduría interna y la introspección necesaria para expandir su universo.
Le quita las cargas extras, y le brinda una “energía muy bonita”.
Además del contacto diario con la naturaleza, la energía de Popo también recae en el arte. Hace 10 años formó la agrupación de jazz y rock, Red Wine. Vibra junto al piano y se presenta con sus músicos en restaurantes y bares de la ciudad.
“El arte me hace gozar, disfrutar, sentir, subir mi frecuencia, sentirme pleno, valorarme, agarrar valor, ser yo mismo, expresarme”, dice.
En cuanto a su familia, es simplemente lo más importante en su vida. Lo que ocupa el primer lugar. Se dice afortunado de contar con una familia variada y nutrida, formada por personas de inmenso valor y talento, pero también amorosos, tiernos y vibrantes.
Un proyecto para vivir y llegar al 100
Como impulsor del mindfulness en Saltillo, Popo creó una comunidad en la que la calidad de vida no depende de la edad, sino cómo se vive cada día.
La intención es “vivir al 100 y llegar a los 100 años de vida”, a través de pilares que incorporan la tecnología y la conexión con la naturaleza. Se trata de vivir de forma auténtica y consciente.
“Y que las estrellas se acomoden, y los astros que se alineen, porque ¡hecho está!”.
Así, Popo colabora con el equipo de Gaby Recio para alcanzar la excelencia, valorando el trabajo en equipo y la dedicación para seguir objetivos comunes y gozar del éxito.
Uno de los proyectos próximos es el 100 bien fest, donde se reúnen aquellas personas que tienen propuestas en temas de vitalidad y longevidad, para intercambiar ideas, productos y servicios.
“Cada vez somos más y cada año nos conectamos con el espíritu de la fiesta de la vida”, agrega no sin antes alentar a los lectores a llenar su universo con lo mas lindo, bello y hermoso para cada uno.
La felicidad para Popo es:
¡Vivir! Habitar mi cuerpo, respirar, tocar, cantar y bailar. ¡Ser yo mismo! La convivencia con los seres que amo. La soledad amorosa de mi mismo. Los masajes. Enseñar. La naturaleza. La música. El amor. La botana. Comer. Hacer el amor. Manejar en carretera. Volar en avión. Escribir. Soñar. Caminar. Observar. Meditar. Escuchar. Estar adentro de mi cuerpo es la verdadera aventura. Es la libertad completa. ¡Aquí adentro está la vida! En mi universo interior, aquí está el Yo Soy, esta presencia que llena mi campo. Mi misión es expandir la presencia con la respiración. Cada inhalación hacer una cosa y cada exhalación otra, no repetir. Hacer espacio dentro de mi mundo sin palabras, donde exploro mis sensaciones.



