Desde las Islas Galápagos hasta Islandia, pasando por Indonesia y la Antártida, hay destinos que parecen sacados de otro planeta. Así lo refiere Diana Villarreal Manzur, quien los ha recorrido personalmente para poder compartirlos con sus clientes.
“Mi trabajo es que la emoción del viaje la empiece a vivir desde que lo estamos planeando, no nada más al llegar allá”, dice la fundadora de la agencia Demare.
Graduada en Ingeniería en Industrias Alimentarias por el Tecnológico de Monterrey y aunque desde la teoría le encantaba su carrera desde la teoría, Diana se desencantó al momento de ejercerla.
“Se me hizo un trabajo muy rutinario”, recuerda.

Después decidió explorar otra dirección y comenzó a laborar en una agencia de viajes, inicialmente en back office, realizando tareas administrativas y financieras.
“Primero decía, ‘No quiero ventas, no quiero ventas’… pero luego me empezó a gustar todo lo que implicaba crear experiencias para los clientes”, comenta.
Fue ese primer contacto con la industria lo que la inspiró a fundar, en el 2018, su propia agencia boutique, especializada en cruceros medianos, yates de lujo y expediciones, donde cada itinerario se adapta al viajero.
El lujo como experiencia personal
Para Diana, el lujo va más allá del confort de un barco o un hotel: “El lujo es personal hasta cierto punto. También hay que explicar que hay un lujo que es objetivo y uno subjetivo”, menciona. Su labor consiste en conocer al viajero, anticipar sus deseos y educarlo sobre experiencias que quizá ni sabía que existían.

Cada detalle, desde la preselección de cruceros hasta excursiones a medida, busca llevar a buen puerto los deseos de los viajeros. “World Matchmaker es nuestro lema: hacer el match perfecto del cliente con el destino, el producto… todo”, explica.
Atención boutique
Demare opera con un equipo reducido y altamente especializado. “Trato de hacerlo todo muy boutique… mi primera regla con los colaboradores es la ética: no vendas por vender”, comenta.
La transparencia, la pasión y la cercanía con el cliente son la base de su éxito. Diana invierte en conocer cada barco y destino personalmente, para compartir de viva voz la experiencia.

Para ella, el viaje empieza antes de partir y termina cuando el cliente regresa con recuerdos inolvidables.
“Cada viaje es un proyecto único y cada cliente, un mundo por descubrir. La industria siempre se renueva, y eso es lo que la hace apasionante”, concluye, dejando claro que en Demare, el lujo se navega con conocimiento, corazón y detalle.
Destinos exóticos e imperdibles
-Islas Galápagos: Cruceros de expedición y naturaleza única.
-Islandia : Paisajes volcánicos y auroras boreales.
– Antártida: Aventuras extremas en el fin del mundo.
– Indonesia: “Como las Galápagos de Asia, remoto y fascinante.”
¿Por qué Demare?
El nombre Demare surge de un juego de palabras ligado al mar y al nombre de su fundadora, Diana Marcela.
El logotipo es un caballito de mar, que refleja además los valores de la agencia:
- Unión y fidelidad: los caballitos de mar forman pareja para toda la vida
- Exclusividad y singularidad: cada uno es único, como los viajes boutique que diseñan
- Matchmaking de destinos: la filosofía de la agencia es conectar a cada viajero con experiencias hechas a medida

