Joe Alanís: combustible para la imaginación

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Joe Alanís tenía seis años cuando su hermana Norma, estudiante de diseño gráfico en la Universidad de Monterrey, lo llevó a una exposición de animación en 3D. Era 1990 y los cortometrajes aún eran rudimentarios; para él bastó una tarde frente a aquellas pantallas para quedar fascinado con un mundo que apenas comenzaba a tomar forma.

“La animación se veía robótica, muy sencilla, pero algo me atrapó”, recuerda. 

Comenzó a explorar programas de creación digital por su cuenta durante su infancia y adolescencia. Cuando llegó el momento de elegir una carrera se inscribió a Diseño Industrial, en el Tec de Monterrey, porque aún no estaba disponible la licenciatura en Animación Digital. 

Eso sí, adaptó su formación para dedicarse a la animación, al tomar materias optativas de comunicación, guionismo y arquitectura. “Hacía animaciones de los productos que creaba en los talleres”, cuenta el creador regiomontano.

Una serie de eventos afortunados, como él les llama, lo han llevado a construir una carrera exitosa en el medio. Nada menos, en la actualidad figura como productor ejecutivo de “Mi hermano el monstruo”, la primera serie animada coproducida entre México y Canadá. Además, actualmente está en producción el largometraje “La Última Ola”. 

Academia y emprendimiento 

Antes de consolidarse como productor, Joe incursionó en la docencia. Impartió clases de fotografía, animación y producción audiovisual, participó en la creación de planes de estudio y dirigió programas académicos en el Tecnológico de Monterrey. 

La experiencia en las aulas, asegura, funcionó como una “maestría práctica”.

Su camino profesional germinó a la par del surgimiento de la propia industria de animación en el país. A principios de la década de 2010, cuando las universidades empezaban a abrir programas especializados, Joe impulsó comunidades digitales de animadores y organizó actividades para artistas emergentes. Junto con amigos, fundó Alebrije Estudios, un estudio de videojuegos.

“Sentía que también me tocaba ayudar a construir la industria”, dice.

Más tarde, en 2012, fundó Gasolina Studios, una firma creativa enfocada en el desarrollo de propiedad intelectual y producción de animación. El punto de partida fue ofrecer servicios a creadores y estudios internacionales, desde modelado 3D hasta desarrollo visual para videojuegos.

Mirada global, identidad mexicana

Actualmente, Joe radica en Canadá. Ha colaborado con producciones internacionales y estudios como Bardel Entertainment y Skyship Entertainment, además de participar en proyectos vinculados con series globales como “Rick and Morty”, para Adult Swim, o “Yo Gabba Gabbaland!”, para Apple TV+-.

Sin embargo, mantiene un fuerte vínculo con México.

“México es mi identidad. Aunque los proyectos sean internacionales, mi formación y mi mirada vienen de aquí”, afirma.

El futuro de la animación

Para Joe, el panorama para los creadores latinoamericanos es más amplio que nunca en la actualidad: existen más herramientas, festivales, comunidades y oportunidades de formación.

Su consejo para quienes quieren entrar a la industria es contundente: prepararse, consumir arte y trabajar en comunidad.

“Los grandes proyectos no se hacen solos. La animación es colaboración, y la voz del artista es lo que realmente le da sentido a todo”, concluye.

Por cierto, su hermana Norma, la que sin querer lo introdujo en este mundo, ha aportado sus trazos creativos en algunos proyectos. Así se cierra el círculo de una historia que comenzó con curiosidad infantil y ha trascendido en proyectos animados que cruzan fronteras.

La historia de Mombu

“Mi hermano el monstruo” se convirtió en la primera coproducción animada entre México y Canadá con apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía. La serie, transmitida por Canal Once, narra la historia de aceptación y amistad de una niña de nueve años y su criatura Mombu, un ser extraño que se integra a su vida y a la de sus amigos. Con más de 200 colaboradores de distintos países, la serie muestra cómo la coordinación de equipos globales y la visión de un estudio mexicano pueden generar proyectos de alcance internacional.

Chispa creativa

Fundado en 2012, Gasolina Studios surgió como un espacio donde los creadores podían dar vida a sus ideas con un enfoque profesional y calidad internacional. Bajo la dirección de Joe Alanís, el estudio ha producido series animadas, cortometrajes y videojuegos, integrando talento local e internacional. 

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