La relación de Alejandra Carranza Flores con la Cruz Roja se ha tejido con el tiempo, a partir de valores familiares y una afinidad con la causa. Hoy, desde la presidencia del Comité de Damas Voluntarias de la Cruz Roja Mexicana Delegación Monterrey —cargo que asumió el pasado 15 de enero—, esa historia adquiere una nueva dimensión.
“Mi familia siempre ha estado vinculada al servicio a la comunidad”, dice al recordar sus raíces. Desde sus abuelos —Filemón Carranza Hernández y Simoncita, fundadores de la Joyería Carranza y Carranza— hasta sus padres, el ejemplo fue claro: lo que se recibe de la comunidad, hay que devolverlo con labor social.

Ese camino la llevó, hace más de dos décadas, a acercarse a la benemérita institución, por invitación de Lala Monteleone y Chacha Garagarza. Por aquellos años, recuerda, trabajaba en el negocio familiar, además de ser esposa y madre de tres niños, que ya son adultos y ahora impulsan su quehacer..
Enamorada de la causa
Ese primer acercamiento se transformó en un compromiso genuino. “Empiezas a conocer a la Cruz Roja y te empiezas a enamorar”, comparte. Para Alejandra, ese momento llegó al comprender la esencia de la institución. “Me enamoró su misión: aliviar y prevenir el sufrimiento humano en situaciones de vulnerabilidad”, dice.
Su primer acercamiento operativo fue a través de la colecta anual, una experiencia que marcó su manera de ver el impacto de cada aportación. “Recuerdo que en el boteo, les decía: ‘Cada peso que tú aportas ayuda a llenarle el tanque de gasolina a una ambulancia’”, comparte.
Ese contacto directo con la gente le permitió entender que incluso los gestos más pequeños tienen consecuencias reales.

Hoy, desde la presidencia del Comité de Damas, su mirada está puesta en fortalecer ese esfuerzo colectivo. “Uno de los proyectos más grandes que traemos ahorita es la colecta, que empieza en febrero y termina en junio”, explica.
La nueva presidenta del comité de damas sonríe con franqueza; es evidente que asumir este cargo, por los próximos dos años, le conmueve profundamente.
“Me siento honrada y me siento también con una gran responsabilidad, pero al mismo tiempo, muy emocionada”, dice.
La cobija también una certeza: cuando una causa se comparte, el alcance se multiplica.
¿Quién es Alejandra Carranza Flores?
- Ingeniera Industrial y de Sistemas, egresada de la Universidad de Monterrey y del programa D1 del IPADE. Más de 35 años de experiencia en el mundo empresarial.
- Casada con Benito Flores, desde hace 29 años, y madre de tres hijos.
- Más de 20 años de destacada labor voluntaria en la Cruz Roja.
- Activa en el movimiento de Misioneros de Familia y Juventud, dedicando tiempo y compromiso a su comunidad.
- A través de Joyería Carranza y Carranza, que este año celebra su 80 aniversario, ha respaldado iniciativas como Vifac, Clubes Rotarios y Ciudad de los Niños.
¿Cómo ayudar a la Cruz Roja?
- Aportar durante la colecta anual
- Inscribirse en la carrera de la Cruz Roja
- Asistir a cenas de gala o torneos de golf
- Colaborar en actividades comunitarias
Cada minuto cuenta
Rogelio Ayala, director de la Cruz Roja Mexicana Delegación Monterrey, destaca la dimensión del trabajo que realiza la institución en Nuevo León y los retos que enfrenta para atender a una población en constante crecimiento.
“En el 2025 proporcionamos más de 29 000 servicios de ambulancia de manera gratuita”, señala, al explicar que uno de los principales enfoques es reducir los tiempos de respuesta.
“Los minutos cuentan ante una emergencia, en una población de más de 6 millones de habitantes (en el área metropolitana de Monterrey)”, afirma.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el estado requeriría alrededor de 250 ambulancias en operación, frente a las poco más de 50 con las que cuenta actualmente.
Esta diferencia, entre la necesidad y la capacidad instalada, convierte a los recursos económicos en un factor clave para la operación diaria.

