Adrián de la Garza: el Mundial es en Monterrey

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La ciudad de Monterrey se prepara para uno de los capítulos más relevantes de su historia contemporánea. No se trata únicamente de albergar partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026, sino de asumir el papel de anfitriona ante millones de miradas internacionales.

En ese horizonte se inscribe la conversación con Adrián de la Garza Santos, alcalde de Monterrey, quien plantea una idea central: el Mundial no solo traerá futbol, sino que funcionará como un detonante para reforzar la identidad local y proyectar la visión de la capital regiomontana hacia el futuro.

Desde su óptica, el torneo trasciende lo deportivo. Para el alcalde, se trata de un escaparate de escala global que permitirá mostrar la ciudad más allá de los estadios, exhibir su carácter y posicionarla en el mapa internacional. El valor del Mundial, subraya, reside tanto en lo que se verá durante el torneo como en lo que puede activar a largo plazo.

Un parteaguas para la ciudad

Monterrey ya fue sede mundialista en 1986, pero el contexto es otro. Hoy es una metrópoli más grande, diversa y con aspiraciones claras de consolidarse como una capital global. El momento, plantea Adrián, es histórico no solo para vivirlo, sino para aprovecharlo y construir un legado que perdure más allá de los días de la competencia.

Ese legado, añade, comienza antes del silbatazo inicial. El gobierno municipal ha diseñado una estrategia para que el ambiente mundialista se sienta desde las colonias. El futbol, recuerda, es parte de la vida cotidiana de la ciudad, una pasión que se vive con intensidad.

Bajo esa premisa, se impulsarán torneos de barrio con más de mil equipos, además de actividades comunitarias pensadas para que niños, jóvenes y adultos experimenten el Mundial desde su entorno inmediato. A ello se sumarán intervenciones de arte urbano, con murales alusivos al torneo como parte de la construcción de una imagen de ciudad mundialista.

Barrio Antiguo, corazón del Mundial

Uno de los ejes será el Barrio Antiguo, un espacio emblemático que atraviesa un proceso de revitalización a partir del programa Barrio Bonito. Ahí se concentrará buena parte de la fiesta mundialista, con la intención de que visitantes nacionales e internacionales vivan el Mundial no solo en el estadio, sino también en el corazón histórico y cultural de Monterrey.

La preparación contempla seguridad, atención al visitante y servicios públicos de primera calidad. Desde la administración municipal se insiste en que la ciudad cuenta con las condiciones para recibir a quienes lleguen, con el objetivo de garantizar una experiencia positiva y ordenada.

Un camino que inició hace nueve años

Para Adrián, el Mundial 2026 tiene un significado personal y político. En 2017 firmó el acuerdo con la FIFA que convirtió a Monterrey en ciudad sede. En ese momento, recuerda, no imaginó que volvería a ocupar la alcaldía ni que le tocaría fungir como anfitrión.

A partir de entonces, el proyecto quedó sembrado. Desde esa etapa inicial, comenzó a visualizarse no solo la magnitud del reto, sino la planeación estratégica que implicaba. Hoy, esa visión toma forma.

A pesar de la responsabilidad del encargo, el alcalde insiste en que el Mundial es una tarea compartida. Hoteleros, restauranteros, comerciantes y ciudadanos forman parte de la experiencia que se mostrará al mundo. La identidad de Monterrey, apunta, también se ha construido con quienes no nacieron aquí, pero eligieron la ciudad para estudiar, trabajar y quedarse.

Seguridad y movilidad

La seguridad es uno de los pilares del legado mundialista. El objetivo, plantea Adrián, es que Monterrey sea reconocida como una ciudad confiable, tanto para visitantes como para sus propios habitantes.

Para ello se creó el programa Escudo, una estrategia enfocada en fortalecer a la policía, la inteligencia tecnológica y la vigilancia. Su objetivo es reducir la delincuencia y mejorar la percepción de seguridad en la ciudad.

En paralelo, el programa Transformando Monterrey busca renovar fachadas, recuperar zonas deterioradas y mejorar la imagen urbana, especialmente en el centro de la ciudad, pero también en cerros, colonias y espacios públicos. Ejemplo de ello son la Colonia Independencia, en la Loma Larga, y el Cerro de la Campana, que hoy muestran una imagen renovada.

La movilidad será otro eje clave. El programa Regio Ruta, un sistema de transporte gratuito con unidades nuevas y climatizadas, formará parte de los esquemas de traslado hacia el estadio durante la justa deportiva.

Todo ello, enfatiza el alcalde, sin comprometer las finanzas municipales. Los recursos, sostiene, son los mismos con los que cuenta la ciudad y están orientados a generar un legado que eleve la calidad de vida de los regiomontanos. La disciplina financiera, añade, ha sido una constante.

El día después del Mundial

En el plano cultural, el llamado es a mostrarse tal como son. La gastronomía, los espacios de convivencia y las tradiciones forman parte de una experiencia que, considera, es difícil de igualar. Pero también destaca el perfil profesional de la ciudad: una comunidad trabajadora, comprometida y cumplidora de su palabra.

Cuando el torneo termine, Adrián visualiza una ciudad fortalecida. El objetivo final, insiste, no es solo el impacto mediático, sino la calidad de vida y el legado para quienes viven aquí.

Para los regiomontanos, el mensaje es directo: la ciudad está lista para recibir el Mundial y vivir una gran fiesta. Monterrey se prepara así para mostrarse al mundo no solo como sede mundialista, sino como una ciudad con identidad, visión y futuro.

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