Grupo Kapital: creando una cultura de inversión

Erik Eduardo Galván construyó Grupo Kapital con una premisa sencilla: que el capital de las familias merece trabajar tan duro como ellas.

Pedro Pérez
10 Min Lectura

Hay un momento en la vida de muchas familias en el que el dinero simplemente deja de crecer. Está en el banco, está a salvo, pero también está quieto, y la inflación lo va royendo en silencio. Erik Eduardo Galván lo vio primero en su trabajo como valuador de bienes raíces, cuando los clientes le preguntaban qué hacer con el excedente que tenían guardado sin destino claro. La respuesta, con el tiempo, se convirtió en una empresa.

Grupo Kapital nació de esa observación. No de un MBA ni de una proyección financiera, sino del contacto directo con personas que tenían recursos pero no herramientas. “Vimos un nicho y una necesidad real”, explica Galván, director general y fundador de la firma lagunera. “Gente que tiene dinero ahorrado y se lo va gastando sin invertirlo. Nosotros les dijimos: mejor muévelo acá”.

“El dinero guardado se devalúa. Si no lo mueves, la inflación se lo va comiendo en silencio“.

Erik Galván.

Más de cinco años construyendo confianza

Grupo Kapital opera formalmente desde hace poco más de cinco años, aunque sus fundadores tienen una trayectoria más extensa en el sector de servicios financieros, bienes raíces y avalúos. La empresa se consolidó en el período post-pandémico, en un momento en que la incertidumbre económica hizo más evidente la necesidad de alternativas de inversión accesibles y confiables.

La firma se define como un fondo de inversión privado especializado en vehículos financieros que incluyen arrendadoras, financieras y, en etapas previas, desarrollo inmobiliario. Hoy, con terrenos en reserva y a la espera de que los precios de materiales se estabilicen, Galván concentra su atención en los segmentos financieros que le garantizan flujo constante para sus inversionistas.

“Como tenemos otras empresas —arrendadoras y financieras—, eso nos permite estar siempre con el flujo adecuado para nuestros inversionistas”, señala. La diversificación interna no es solo una estrategia de crecimiento; es, también, el mecanismo que mitiga el riesgo.

Lo que el banco no te ofrece

La comparación con la banca tradicional es inevitable y, en este caso, funciona a favor de Grupo Kapital. Mientras los principales bancos en México ofrecen utilidades que oscilan entre el 6.40 y el 8.5 por ciento anual en instrumentos de ahorro, Grupo Kapital ofrece hasta un 15 por ciento anual sobre el capital invertido.

Galván es cuidadoso al respecto. Cuando un prospecto llega argumentando que otra institución le ofrece el 20 o el 22 por ciento, él no compite. “Cuando es demasiado bonito, corre”, advierte. “Para darte esa ganancia, yo tengo que mover el dinero y también ganar yo. ¿Qué negocio te da arriba del 30 para darte a ti el 22 y yo todavía quedarme con utilidades?”.

La transparencia de su modelo es deliberada: lo que el inversionista recibe no es un rendimiento inventado, sino una porción real de las utilidades que generan las empresas del grupo. “Con tu dinero ayudas a seguir trabajando la empresa. De esas utilidades vamos compartiendo ese 15 por ciento”, explica. “Crecemos tu dinero. Crecemos juntos”.

“No me gusta competir por tasas infladas. Cuando alguien te ofrece el 22 por ciento, la pregunta es: ¿de dónde sale ese dinero?”.

Confianza mutua

No cualquier dinero entra a Grupo Kapital, y eso es parte de su propuesta de valor. La firma exige un expediente completo de cada inversionista: identificación oficial, comprobante de domicilio, origen comprobable de los recursos. Todo se formaliza ante notario público a través de una asamblea de socios que queda protocolizada.

“Nos ha pasado que llega gente a una asesoría y quiere dejar el dinero ahí mismo. Y yo les digo: así no es aquí”, cuenta Galván. La anécdota ilustra algo que en el mundo de las inversiones privadas es más difícil de construir que cualquier tasa de rendimiento: la cultura de la formalidad.

Karyna Ramos, directora de Alianzas Estratégicas, apunta algo que va más allá del protocolo legal: “Como todos somos socios de alguna manera, cuidar la procedencia del dinero es cuidarnos a todos”. Ese instinto, dice, se ha afinado con los años. Hay señales —la urgencia exagerada, la resistencia a identificarse, el efectivo sin explicación— que el equipo ha aprendido a leer. Y cuando las detectan, simplemente dicen que no.

Inversión accesible

Uno de los mayores mitos que Grupo Kapital se ha propuesto desmantelar es el que asocia la inversión con el privilegio. La firma ofrece tres modalidades de participación: la inversión tradicional, accesible desde 250 mil pesos; el Capital Joven, diseñado para quienes inician con montos desde los 25 o 35 mil pesos; y la inversión grupal, que permite a varias personas combinar su capital para acceder a mejores tasas de rendimiento.

“Es un mito que solo los que tienen mucho dinero pueden invertir”, afirma Ramos. “Desde 30 mil pesos puedes estar aquí. No vas a recibir grandes ganancias, pero vas a recibir más que en el banco. Y eso se va multiplicando”.

La modalidad grupal surgió de una situación real: dos clientes —en ocasiones familiares— llegaban por separado con montos que les daban acceso a tasas distintas. Al sumarlos, ambos salían beneficiados. “¿Por qué no lo juntan y les damos una mejor tasa a los dos?”, recuerda Galván. “Por eso se llama grupal”.

“De las ganancias muchas veces la gente paga la mensualidad del carro, las vacaciones, la colegiatura de los hijos, el seguro de gastos médicos”.

Lo que distingue el discurso de Grupo Kapital de otras firmas de inversión es su capacidad para traducir los rendimientos en términos cotidianos. No hablan de puntos porcentuales en abstracto; hablan de colegiaturas, de viajes familiares, de imprevistos médicos que el capital trabajando puede absorber.

“La gente que dice: 12 meses está bien, me va a estar dando mis ganancias cada mes”, explica Galván. “Y de esas ganancias pagan la mensualidad del carro, las vacaciones, la colegiatura de los hijos, los seguros de gastos médicos”. Es una promesa concreta, medible, que conecta con algo más profundo que el interés compuesto: el bienestar de las familias.

Ese énfasis en la familia no es retórico. Ramos lo describe como un valor que atraviesa toda la operación de la empresa, desde la política de permisos con los colaboradores hasta la forma en que se relacionan con cada inversionista. “Todo el que viene a invertir está pensando en sus seres queridos. Para eso queremos el dinero: para darle mejor vida a los que están al lado de nosotros”.

El plazo mínimo de inversión es de 12 meses, una condición que Galván defiende con una analogía simple: “Agarra ese dinero y trata de poner un negocio, y a ver si en tres meses ya recuperaste y te dio utilidades. La paciencia es una virtud financiera”.

Primero Torreón

Grupo Kapital opera hoy desde Torreón, con una cartera de clientes que incluye empresarios, profesionistas, pensionados y familias. La firma ha recibido consultas desde Saltillo, Monclova y otras ciudades de la región, pero por ahora su estrategia es clara: primero consolidarse en La Laguna.

“Queremos que la gente nos visite, que nos conozca, que nos tenga la confianza”, dice Galván. “Nuestro crecimiento va a ser orgánico.” La decisión no es una limitación; es una declaración de intenciones. En un sector donde la confianza es el activo más escaso, crecer despacio es crecer bien.

El horizonte, sin embargo, es claro. Galván habla de convertir a Grupo Kapital en una empresa de referencia en vehículos financieros, especializada y reconocida precisamente por lo que más escasea en el mercado mexicano de inversiones: rigor, transparencia y una genuina preocupación por el cliente que va más allá del contrato.

AGENDA UNA CITA EN GRUPO KAPITAL

Dirección: Distrito Independencia Local 7.

Web: www.grupokapital.mx

Whats App: 8711377968

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