Cien años de historia merecen una celebración extraordinaria. Casa Orendain conmemoró su primer centenario en Tequila, Jalisco, con una serie de encuentros que reunieron a la familia Orendain, amigos cercanos, personalidades e invitados especiales para celebrar un legado que ha trascendido cuatro generaciones.
Fundada en 1926 por Don Eduardo Orendain González, la casa tequilera celebró este importante aniversario con experiencias que llevaron a sus invitados al corazón de su historia. Desde recorridos por los campos de agave y la destilería hasta catas especiales y una cena de gala, cada momento fue concebido como un homenaje a las raíces, la tradición y el espíritu familiar que han definido a Casa Orendain durante un siglo.
Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar durante la celebración del 29 de octubre, cuando Carlos Orendain Zamudio, presidente ejecutivo de Casa Orendain, compartió unas palabras sobre el significado de preservar una historia familiar a través del tiempo.
“Que el mismo espíritu que motivó a mis antepasados, se siga manifestando en nuestras futuras generaciones”, expresó durante su discurso, reafirmando el compromiso de la familia con el legado que comenzó hace cien años.
La celebración también estuvo marcada por la presentación de Gran Orendain 1926, un tequila Extra Añejo de doce años, creado en una edición limitada de 1,926 botellas diseñadas por el reconocido arquitecto y diseñador Daniel Germani. Esta creación representa un encuentro entre generaciones, al reunir los últimos añejos elaborados por Alfonso Orendain Hernández, maestro tequilero de la segunda generación, con añejos desarrollados por la tercera generación junto a la maestra tequilera Lorena Díaz.
Más que una celebración, el centenario fue un encuentro entre pasado, presente y futuro, donde la familia Orendain compartió con sus invitados el orgullo de pertenecer a una historia profundamente ligada a la identidad de México.
Con cuatro generaciones de tradición y un siglo de historia, Casa Orendain brinda por los próximos cien años, reafirmando que los legados más extraordinarios son aquellos que se construyen y comparten de generación en generación.

















