La gran fiesta del vino

La gran fiesta del vino

Una exclusiva charla con el Director General de Hacienda del Marqués desde su viñedo en Parras de la Fuente

Benito Arguijo
30 julio, 2019

En plena época de vendimias, agosto se ha convertido en el mes más esperado para todos los amantes del vino, y es que la tradición y el misticismo que rodea a esta fantástica bebida ha logrado no solamente hacer cultura y la posibilidad de entablar las más bellas relaciones sino que ha otorgado a un grupo de visionarios la oportunidad de establecer un modelo de negocio alrededor de él. En exclusiva, charlamos con Fernando Madero Ruiz, un empresario lagunero que lleva en la sangre la bella tradición de hacer vino. 

Viajar genera conocimiento y si es por trabajo mejor; un nutrido grupo de fotógrafos y editores viajamos de Torreón a la histórica ciudad de Parras de la Fuente para conocer, con nuestros propios ojos, el viñedo Hacienda del Marqués, uno que está perfectamente ubicado, a tan solo dos minutos del corazón de la ciudad. Ahí, Fernando Madero, de 59 años, nos esperaba amablemente con una taza de café, perfecto para el clima de una ciudad que invita a la reflexión, el descanso y la paz. Tras degustar el producto del cacao, era hora de empezar con nuestra misión: sacar las mejores fotografías y la mejor historia para usted, amable lector. 

La historia de Hacienda del Marqués data de muchísimos años atrás, y es que don Evaristo Madero Elizondo, bisabuelo de nuestro entrevistado, llegó a Parras alrededor del año 1860, dedicándose principalmente al transporte de carretas de México hasta Missouri en la Unión Americana, posteriormente sus descendientes movieron algodón por los puertos del Golfo hacia Nueva York. Interesado en el algodón, adquiere Casa Madero, comenzando una tradición familiar en el tema de la agricultura. El abuelo y el papá de Fernando fueron socios de Casa Madero, sin embargo al separarse su padre de Casa Madero compra los terrenos donde se encuentra el viñedo, iniciando ahí con la nogalera; desde chico Fer empezaba a plantarlos con su papá, a quien considera el inversionista y visionario. Los hijos de Fernando son ya la cuarta generación de don Evaristo y son quienes junto a su papá deciden entrarle al tema del vino en 2012.

Aprovechando la experiencia y conocimientos adquiridos por parte de la familia, inician con un pequeño viñedo en donde todas las cepas que instalaron fueron provenientes del vivero Casa Mercier en Francia, una antigua casa que tiene más de 160 años produciendo vides para el mundo entero. Con la colaboración de su hijo y socio en este proyecto de la vinícola boutique, logran producir 200 botellas el primer año sin pensar aún en la comercialización, y es que el negocio del viñedo comienza con la idea de vender la uva. Un año más tarde empezaron a maquilar con Casa Madero, hicieron cerca de 2000 botellas en 2014 y el doble en 2015. 

Fernando Andrés Madero Vera, quien también nos acompañó en esta entrevista es el enólogo de Casa del Marqués y gracias al apoyo de su papá tuvo la oportunidad de aprender más sobre el mundo del vino en la Universidad Católica de Chile, ubicada en Santiago, en donde pudo involucrarse en la elaboración, comercialización y producción de la bebida. Tocó puertas y logró hacer una vendimia en el Valle del Maule, en Chile, además estuvo en Australia, Sonoma y Napa Valley, el vino le ha abierto la puerta para conocer culturas, emprender viajes y hacer un estilo de vida alrededor del mismo. Su padre, por otro lado, también hizo un curso de enología por la Universidad de California en Davis; juntos, padre e hijo, han emprendido esta linda odisea del vino. 

“Tuvimos un accidente de la casualidad, cuando empezamos a maquilar con Casa Madero tuvimos que co-fermentar 3 uvas juntas por cuestiones de capacidad, así nació el 3io, vino que se vende en tres versiones”

En junio de 2019, ganaron un premio de plata y otro de bronce en una cata a ciegas organizada por la Asociación de Viticultores de Texas, otorgándoles un parámetro que no es de algún conocido o familiar sobre la calidad de su vino, esto ha llenado de orgullo a Fernando por tener la posibilidad de estar al tú por tú con los mejores vinos del continente. Aunado a este logro, la exportación es el siguiente paso en la corta pero exitosa historia de esta vinícola boutique, que busca incrementar su presencia en Estados Unidos, especialmente en el estado de Texas. En el mercado nacional tienen presencia en restaurantes y en la cadena HEB, con quienes están muy agradecidos por el trato y el valor que le han dado a los productos locales, además cuentan con distribuidores en las ciudades de San Luis, Guadalajara, Monterrey, Torreón y Ciudad de México. 

Con la visión de crear un entorno favorable alrededor del vino que ellos mismos producen, abrieron al público un restaurante en la vinícola con el objetivo de tomar un buen vino y degustar los más finos platillos. Su menú cambia constantemente, ofreciendo a los visitantes una fina selección de alimentos. 

Involucrados de lleno en este tema, Fernando y sus hijos, Fer y Ale, colaboran juntos en esta empresa; Fer, como ya lo mencionamos, es el director de operaciones y Ale encargada de la imagen, mercadotecnia y medios; Luis Antonio Madero es el gerente de ventas y atención a distribuidores; Martín Lomas y Marcos Martínez encargados de eventos y el restaurante. A ellos, además de a sus socios, agradece nuestro invitado su esfuerzo y trabajo a través de este tiempo. 

Madero Ruiz nos platica que además de las 3 versiones del vino antes mencionado tienen el Huno, un vino cuyo nombre proviene de Atila el Huno, y que además es un vino monovarietal, es decir de una sola uva. Del 3io tienen el tradicional o clásico (Shiraz, Merlot y Cabernet), Cabernet, Malbec y Merlot y, finalmente, el reservado 3io 2015, el cual dejaron 24 meses en barrica y que se vende para eventos exclusivos. 

Para el reto de la exportación se preparan día con día, tienen una comercializadora, Trilito Marketing LLC, la cual es propiedad de Hacienda del Marqués y está diseñada para importar vinos de todo el mundo hacia Texas. Actualmente calculan que para finales de 2025 deben estar en un nivel de 100 mil botellas anuales.

Sobre el crecimiento y el auge del vino en la región, Fernando hijo comenta que a pesar de que cuando iniciaron el mercado era limitado, ahora han crecido en consumo desde 2011 de 300 ml per cápita a 1 litro per cápita, lo que refleja un incremento del 15% anual. “El vino va de la mano con la celebración, es un mundo fascinante y que la gente de a poco se ha ido interesando en descubrir, desde la selección de la uva hasta las vendimias, toda esta región se ha volcado entorno a un solo motivo: el vino”, declara.

Las generosas tierras y el agradable clima de la región han propiciado que el tema de los vinos en Coahuila sea un must para cualquier visitante de la zona y razón del turismo en una región que históricamente ha sido punta de lanza en este tema. Finalmente, cabe resaltar que además de la gastronomía, agradables tours y, por supuesto, exquisito vino, hoy en día en Hacienda del Marqués existe ya la posibilidad de comprar un terreno en la nogalera, con la ubicación más exclusiva y privilegiada de todo Parras. 

Así, agradecemos el espacio y el tiempo otorgado por Fernando Madero, sus hijos y todos sus colaboradores, quienes nos dieron una cátedra de cómo hacer un buen vino y, sobre todo, cómo hacer de esta bebida un negocio familiar que hoy en día rinde frutos no solo por su sabor sino por su posicionamiento, marca y comercialización.





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