ACCIÓN POR EL CLIMA Y COP27 – Por Dr. Edgar Salinas Uribe

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ACCIÓN POR EL CLIMA Y COP27 - Por Dr. Edgar Salinas Uribe
ACCIÓN POR EL CLIMA Y COP27 - Por Dr. Edgar Salinas Uribe

Dr. Edgar Salinas Uribe 500-550
Autor del libro “Sostenibilidad: la responsabilidad corporativa del S.XXI”
@EdgarSalinasU

Hasta ahora, sobre todo en países como el nuestro, la acción por el clima ha sido un tema más difundido que comprendido. A propósito de la celebración de la COP27 en Egipto, vale la pena reflexionar sobre el tema.

Propongo la siguiente alegoría para ayudar a comprender mejor la relevancia que para las empresas tiene el cambio climático: el tipo de futbol que practican los mejores equipos europeos se realiza en canchas impecables y esas condiciones facilitan la práctica del estilo de juego “normal” de esos grandes equipos.

Si imaginamos lluvias torrenciales que aneguen porciones del campo seguramente será difícil, si no es que hasta imposible, que dichos equipos logren practicar el estilo de juego al que están acostumbrados.

Las condiciones del campo necesariamente modificarán la “normalidad” de la práctica del futbol y hasta es probable que deba cambiar el estilo hasta ahora seguido por los equipos.

Ese efecto que el cambio de las condiciones de la cancha tiene en el estilo de juego practicado, ayuda a entender que el cambio en las condiciones climáticas obliga a modificar las prácticas económicas y sociales que conocemos como normales.

Precisamente cuando hablamos de cambio en el clima estamos diciendo que las condiciones “normales” para el desarrollo de la vida en el planeta están cambiando y lo que antes era normal pronto puede dejar de serlo y hay que hacer ajustes.

Esta situación no solo ha sido advertida por expertos científicos en todo el mundo, sino que incluso se han desarrollado metodologías para medir los cambios y sus impactos.

A un nivel de experiencia personal, hemos notado una variación significativa en los fenómenos naturales, tanto en su ocurrencia como en su severidad y estragos palpables.

Para continuar con la alegoría inicial, digamos que se han notado cambios en las condiciones en las que desarrollamos la vida en el planeta. Reconocer esto llevó a los países a tratar de enfrentar los retos de una manera multilateral y con la contribución específica de cada país firmante.

Derivado de los acuerdos, cada uno de los países que asumió compromisos elaboró su aportación y las presentó en su “Contribución Determinada a nivel Nacional” (NDC).

México se comprometió de manera no condicionada a reducir sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en un 22% y las de carbono negro en un 51% al 2030 respecto a la línea base construida en un escenario tendencial estimado para el 2013 (business-as-usual, BAU).

Lograrlo implicaría cambios sustanciales en los tres principales sectores de emisión de gases de efecto invernadero: transporte, generación de energía eléctrica e industria.

Para nuestro país, entre las acciones de adaptación presentadas por el gobierno destaca fortalecer instrumentos financieros incorporando criterios de acción por el clima, incorporar el riesgo por cambio climático dentro de las cadenas de valor y planes de inversión e impulsar mecanismos de financiamiento para enfrentar impactos del cambio climático.

El cambio en la cancha obliga a cambiar el estilo de juego. Los sistemas regulatorios pueden hacerlo más competitivo aprovechando nuevas oportunidades o, también, más difícil de jugar.

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