PABLO ROJAS EQUITACIÓN NATURAL

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Desde niño Pablo tuvo la habilidad de ser muy sensible para captar las energías tanto de las personas como de los animales, lo que le ayudó a desarrollarse en lo que hoy día es su pasión: los caballos. Junto con su padre y en el trabajo dentro del rancho se inició en este camino, dándose cuenta de que había una forma no violenta de comunicación con los caballos, adentrándose más y más en el mundo ecuestre.
El nacimiento del Método Roma
Su compromiso y empatía con los equinos lo llevaron a crear una comunicación natural de adiestramiento. Al principio su padre le enseñó varios conceptos, luego el aprendizaje fue con el simple sentido común, y a prueba y error. Luego fue cultivando nuevos métodos de diferentes maestros, con los cuales está muy agradecido, y junto con las técnicas propias, iba poniéndolos a prueba y desechaba o adoptaba el nuevo recurso. Conforme aprendía de los maestros, se daba cuenta de que todos empleaban técnicas similares, pero ninguno utilizaba las que él manejaba. En aquel entonces ya daba pequeños cursos sobre el modo correcto de tratar a los caballos. Platica que un día un tío le dijo: “Lo que tú haces es muy diferente a lo que hacen todos los demás susurradores o manejadores de caballos, le has dedicado toda tu vida al estudio e investigación equina y ayudas a las personas a crecer de una u otra manera, ¿por qué no nombras tu técnica para que se diferencie de lo que hay en el mercado?” Como por arte de magia vino a su mente que un caballo no se hace en un día, igual al dicho “Roma no se hizo en un día”, y así surgió el nombre del Método ROMA, basado en los requerimientos físicos, psicológicos y naturales del caballo, para lograr un animal mentalmente sano (equilibrado), así como para obtener una mejor relación y el binomio perfecto entre hombre y caballo
Fuera de las caballerizas
En definitiva la experiencia más simbólica de Pablo fue el nacimiento de sus triates, que junto con su esposa, le ponen esa magia tan especial a su vida. Goza dedicarle tiempo a la reflexión, al yoga y a la meditación. Sin embargo, la amistad, entrega y energía del caballo lo acompaña siempre

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