Negocio a mar abierto

Además de despertar una pasión, en el mar María Garza Díaz encontró un modelo de negocio.

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“El gusto por la marina y navegación nace gracias a mi esposo. A él le encanta navegar y así conocimos muchos lugares. Cuando conocí, hace unos años, el Mar de Cortés embarcando en La Paz, me enamoré. Desde hace muchos años lo acompañaba a los shows, recorrer las marinas y conocer todos los barcos; por él aprendí mucho sobre esto”. Así comienza María a platicarnos sobre cómo nace White Yacht, que antes de ser un negocio, existe una pasión por el mar.

El inicio de todo

Hace un par de años, según cuenta María, se dio la oportunidad de plasmar ese gusto por el mar en los negocios. “Ahí en La Paz, conocimos a un director de la compañía con la que inicié. DYC, con más de 20 barcos en La Paz y más de mil en todo el mundo, contaba ya con una oficina que administra y da mantenimiento a los barcos, pero con nadie quien los promoviera y vendiera charters. Platicamos y le propuse mi interés por ser representante de ellos en México.

Después de varias pláticas, llamadas, correos y meses, firmé con ellos. Posteriormente, ampliamos nuestro catálogo con muchas compañías más alrededor del mundo y propietarios de barcos. Hoy ofrecemos una infinidad de catamaranes, monocascos, yates y/o superyates alrededor de todo el mundo, desde La Paz, Bahamas, Caribe, Croacia, Grecia, Tailandia, Maldivas, Mediterráneo, entre otros”.

Garza explica que gracias a los catamaranes, la navegación es ahora más accesible para todo el mundo. “En el pasado, la navegación era prácticamente inviable para muchos por el alto costo que esto representaba . Ahora, es posible rentar un catamarán con precios accesibles. El combustible por un fin de semana ‘overnight’ ronda en los 6 mil pesos. Los precios en los catamaranes son más bajos que un yate debido a varios factores, los más significativos: el combustible, mantenimiento y tripulación”, detalla.

Tras ese primer contacto, la empezaron a contactar otras compañías y propietarios de barcos. “Después de un año y medio, empezamos a promover también yates y posteriormente uní esfuerzos con mi colega Mónica Aranda Ruiz basada en Ciudad de México. Así, al cabo de dos años y medio, ampliamos nuestro catálogo ofreciendo ya no solo catamaranes, si no ahora también yates en todo el mundo”, explica.

La profesionalización

Lo que María Garza descubrió en este breve trayecto fue promover los viajes overnight y ganarse la confianza de las personas que querían navegar, a hacer de esto algo profesional.

“Algo que nos distingue de la competencia es el profesionalismo. Desde la estructura que tenemos en nuestras plataformas, primer contacto con el cliente, cotización, cierre del barco, checklist del viaje y seguimiento hasta el desembarque del cliente o cualquier detalle que pueda surgir. Tenemos clientes que buscan navegar una semana y la renta por esto representa una fuerte cantidad de dinero. Para transferir esta cantidad a un marinero que no conoces y no tienen una estructura de negocio y/o contrato, es difícil y no cualquiera gusta tomar ese riesgo. Nosotros nos diferenciamos por ofrecer y dar un trato profesional a los clientes desde el inicio hasta el término de la vacación”.

Destino: El Mar

La pasión de María por lo que hoy es su negocio tuvo como escena rio clave La Paz y su pasión por la naturaleza y el mar. “Me enamore del destino al conocerlo. En viajes anteriores, navegábamos sin mucho que hacer en los destinos, pero en La Paz, el abanico de actividades a realizar es extenso y la belleza del destino insuperable. Puedes realizar senderismo, snorkel, pesca, paddle board, kayak y mil y un actividades más. ¡Es increíble disfrutar de los amaneceres y atardeceres, del mar, hacer deporte y también navegar al mismo tiempo, una experiencia inolvidable!”.

Los costos pueden ser muy variados, según el destino, la temporada y el tipo de embarcación. El más corto es en La Paz, con tres noches; en Bahamas, el mínimo es de cuatro noches. Para viajes en Europa y Asia por lo regular son de una semana, todo esto en catamaranes; en yate, se puede elegir las noches y destinos que el cliente desee conocer y permanecer.

“En el caso de catamaranes, tres noches en temporada baja (agosto, septiembre) puede salir en 5-6 mil dólares. Si van por ejemplo cuatro parejas, el costo es accesible ya que se dividen el total entre varios. En temporada alta, puede variar hasta 14 mil dólares, pero baja mucho en temporada de huracanes (que no hay muchos en La Paz y, si llega a haber en el fin de semana elegido, se pospone el viaje sin costo alguno)”.

Disciplina

Por último, esta emprendedora comparte la fórmula para hacer que las cosas funcionen. “Me gusta mucho el project managment, dar estructura a los negocios y desarrollar para que puedan funcionar por sí mismos con un buen equipo, evaluación y revisión periódica.

Desde que trabajaba con mi papá en el tenis (Hernán Garza, director del Abierto de Monterrey), sabíamos que estructura de negocio se requería y cuál camino teníamos que seguir para que todas las partes pudieran funcionar bien. Así me pasó con esta compañía, desde un inicio sabía qué tenía que hacer, aunque se diera poco a poco, pero lo tenía claro: página web, catálogos, relaciones, firma de contratos, plataformas, descripción de puestos, administración y contabilidad, etc. Ya con todo listo, empecé a contratar y luego a delegar tareas en las que todos tenemos un rol a desempeñar”. Hoy, White Yacht también vende barcos y es representante de distintas marcas de catamaranes en América Latina para su venta.

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