Maricela Escamilla

Regenerando el tejido social a través de la psicología

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El deseo de ser un agente de cambio en la sociedad llevó a Maricela Escamilla a convertirse en psicóloga. Hoy, con más de 30 años en la práctica profesional, es una de las pocas psicólogas en México que trabaja con especialización para ayudar a niños y niñas víctimas de la violencia, específicamente a hijos e hijas de personas desaparecidas.

“No me imagino haciendo otra cosa, si queremos una sociedad más sana todos desde nuestra trinchera debemos aportar nuestro conocimiento para beneficio del lugar en donde vivimos”, concluye Escamilla.

Originaria de Monterrey, Maricela egresó en 1975 de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), posteriormente realizó una maestría en Terapia Sistémica. Siempre tuvo una gran pasión por los estudios, una pasión que le ha ayudado a realizar el trabajo que hace actualmente a través de la ONG, Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C (CADHAC).

“En 1998 me integré a CADHAC como consejera y desde 2011 como coordinadora del departamento de Psicología. Trabajamos terapéuticamente con los niños una vez a la semana, son familiares directos de algún desaparecido, esto mediante sesión grupal. Realizamos dinámicas dirigidas por el terapeuta, con el n de brindarles herramientas para conocer y reflexionar sobre sus emociones, así como la situación por la que pasan y viven sus familiares”, cuenta Escamilla, quien también tiene su práctica privada en donde atiende a pacientes que en su mayoría son habitantes de San Pedro Garza García.

El trabajo que realiza Maricela con CADHAC se convirtió en un modelo reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que la llevó a presentarlo como “buena práctica”en 2016 en el Fondo para Víctimas de Tortura de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza. No existe un trabajo similar en México donde la violencia social ha dejado a miles de niños en el desamparo.

En el encuentro “La reparación y rehabilitación de niños y adolescentes víctimas de tortura”, la representante de CADHAC junto a otros 15 expertos, provenientes de diferentes partes del mundo, compartieron a través de ponencias su trabajo y buenas prácticas para la rehabilitación de niños y adolescentes que han sido víctimas de tortura y violencia en diferentes contextos.

“El objetivo de la terapia del duelo infantil es brindarles herramientas para un buen desarrollo de las distintas áreas emocionales, la reparación y la recuperación de la identidad, su dignidad, sus emociones, manejo de la crisis y el duelo de los efectos postraumáticos así como que los/as niños/as lleguen a tener un recuerdo objetivo de la persona desaparecida al que puedan recurrir.

Se trata de colocar al ser querido en la memoria y el corazón del niño/a de forma que su recuerdo no le produzca malestar”, platica la experta.

Su objetivo como profesionista, tanto en esta organización como en su práctica privada, es ayudar a las personas a ser la mejor versión de sí mismas.

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