Afición y negocio

En los automóviles de colección Alejandro Camargo ha encontrado una pasión que la ha convertido en su estilo de vida.

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Desde hace más de dos décadas el empresario se ha dedicado a “jugar” cada día ya que una afición que vivía durante su época de estudiante la llevó al siguiente nivel, convirtiéndola en una empresa de comercialización de vehículos de alta gama, para quienes sienten pasión por el tema.

“Durante 25 años, hemos vendido unos 15 coches al mes en Monterrey, aproximadamente, más los de Ciudad de México, donde tenemos año y medio”, comenta Alejandro.

Diversión sobre ruedas

Egresado del Tecnológico de Monterrey, licenciatura en Administración de Empresas, Camargo encontró en su hobby una forma de vida. Pero más allá de eso, comparte esa pasión con cientos (o miles) de personas más.

“Creo que después de que todo el día lo pasamos trabajando, crecemos y cada vez tenemos menos tiempo. Cuando terminamos de trabajar, queremos divertirnos, y te vuelves a subir a un coche y vuelves a ser niño. Sonríes; es un momento de estar relajado”, explica.

Esa pasión que siente Alejandro la ha tenido desde muy joven. “Tenía mi coche y desde siempre lo lavaba, lo enceraba… Me gustaba mucho, los rines, el estéreo… Luego me sobraban tornillos, pero desde muy chavo me gustaba jugar con los coches. Entré a la licenciatura y desde la mitad de la carrera empecé a comprar y vender autos; es algo en lo que se me va el tiempo, lo disfruto mucho”.

En el negocio, hoy también implica compromiso; hay que viajar mucho para conseguir piezas, por ejemplo. “Estamos en el tema de hacer un sistema de gestión de calidad, queremos hacer una marca con procesos, procedimiento, entregar a los clientes un diagnóstico del coche, algo que no es habitual en el país”, dice Camargo, quien adelanta además que están por abrir oficina en Mérida.

Cambios para bien

Pese a las dificultades en el aspecto financiero o económico del país, el negocio de Camargo ha sabido aprovechar los momentos. El fundador de Euromotors comenta que desde sus inicios a la actualidad, ha habido cambios positivos. “En una de las etapas de principios de siglo, estábamos en un espacio abierto en la loma. En aquel entonces, la gente iba a ver los coches por recomendaciones. Lo que ha cambiado mucho es que hoy, la gente encuentra el coche de manera virtual; luego, habla, hace cita y no importa si estas a la vista (estamos en un sótano), ven el coche y luego vienen por él. Nos reinventamos. Incluso es más seguro; los coches no están expuestos, los costos de operación bajaron y ya no tienes que estar en una avenida principal”.

Incluso en el tema de la pandemia, tuvo sus puntos a favor. “Tuvimos un impacto positivo; al no haber disponibilidad de entrega en las agencias (ir a una por un coche se tardaba hasta 8 o 10 meses por el desabasto), la gente volteó al mercado secundario, de coches seminuevos, y todos los días hubo mucho movimiento, estamos muy agradecidos con eso”.

Hobby y coleccionismo

Alejandro Camargo explica que cada usuario tiene su auto preferido, “el amor entra por los ojos”, dice. “Hay gente que quiere (los autos) para tenerlos guardados, por colección. Ahora, con la pandemia, que se han reducido los inventarios y las entregas en las agencias, los coches han ido al alza; el que compró un coche de este tipo, le ganó un 12 o 15 por ciento”.

También asegura que es oferta y demanda; “tenemos prioridades con marcas, según preferencias de cada quien, por eso hay tanta variedad, el gusto se rompe en géneros”.

Para él, un gran auto es el Porsche, particularmente el GT3 y GT3 RS asegura, lo considera su marca preferida, “traen ‘setting’ para pista, no tanto para ciudad, con una suspensión más rígida y de producción limitada. Llegan muy pocos a México nuevos y se los asignan a la gente que tiene un récord con Porsche a través del tiempo. Por eso muchos los buscan de segunda mano porque no tienen un historial con la marca. Hay una gama muy grande de Porsche con diferentes versiones, hay uno con suspensión más suave para el diario. Hay de todo”.

Y para quienes piensan que el automovilismo es exclusivo de los hombres, Camargo es claro: “A mi hija le encantan. Cuando vamos a los autódromos, se quiere subir luego, luego. Le emocionan”.

Por último, Alejandro explica que no hay un manual en este negocio: “sabemos cuáles coches son el ‘Santo Grial’, el que todos quieren, pero es un tema de estar presente y buscar las oportunidades. Hay que atender bien a la gente y los coches llegan. Yo me subo a un coche, me subo a otro. Das consejos desde un punto de vista personal, entonces sí tengo que probar los coches para poder hablar de ellos y recomendarlos. En este trabajo, no me aburro porque me toca conocer a mucha gente, a veces amigos, a veces negocios, pero nunca es monótono.

“Mi recomendación es: pásensela padre, independientemente si es con los coches o no, la vida se va rápido y en un abrir y cerrar de ojos, ya crecimos”, finaliza.

Dato

En 25 años ha vendido más de 4,500 automóviles de colección en operaciones que varían entre 1.5 y 15 millones de pesos.

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