Columna: El resquebrajamiento de una alianza

La oposición moral y electoralmente derrotada parecía incapaz de organizarse y articular un discurso atractivo que reflejara unidad, aunque fuera por mera conveniencia

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El Congreso de la Unión es uno de los campos de batalla de Alianza Va por México

Por Andrés Guerrero López, politólogo y asesor de gobierno

Desde el 1 de julio de 2018 cuando se consumó en las urnas el triunfo avasallador de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, con más de 30 millones de votos, se da por terminada la rotación de poder entre los partidos tradicionales. Es decir, el PRI y el PAN dejan por primera vez la silla del ejecutivo federal ante un partido de reciente creación como lo es Morena.

A partir de ese momento, el PRI, PAN, PRD, VERDE, PT y Movimiento Ciudadano se ven inmersos en un dilema sobre el papel que les tocará jugar de cara a los siguientes comicios sexenales y qué rol en la oposición serán. La oposición moral y electoralmente derrotada parecía incapaz de organizarse y articular un discurso atractivo que reflejara unidad, aunque fuera por mera conveniencia.

El bono que la oposición, de manera responsable y objetiva, dio al gobierno para apoyar gran parte de sus proyectos era inminente. No podían ir en contra de la expectativa y el gran arropo que tuvo el presidente para llegar al cargo, pero al acercarse el proceso electoral intermedio (2021) comenzaron a tomar decisiones que los unieran como bloque y que beneficiara sus intereses, así se echó a andar la Alianza de Va por México, de facto se entiende solamente como una unión anti hegemónica o pragmática.

Origen cuestionable

Dicha Alianza es cuestionable desde sus orígenes, ya que al tratarse de tres partidos que históricamente han sido rivales, y con ideologías tan dispares, hace que la buena intención resulte poco confiable. El PRI es un partido de centro izquierda; el PAN de derecha conservadora; y el PRD se considera socialdemócrata.

El resultado electoral de 2021 no fue nada alentador para la Alianza, pese a ello, la intención de sumar adeptos y no desquebrajarse electoralmente como partidos hizo de la misma una necesidad de subsistencia. Se compitió en 11 de 15 estados sin ganar uno solo. Para diputado federal, hubo un incremento en el bloque de oposición de ser 139 en 2018 a 198 en 2021, no lo suficiente para ser un contrapeso real. En 2022 la Alianza fracasó al disputar seis gubernaturas, ganando dos y perdiendo cuatro con Morena.

A lo antes mencionado se suma un ambiente hostil donde al dirigente del PRI, Alejandro Moreno, se le han hecho señalamientos por corrupción, hostigamiento y extorsión a medios de comunicación, aportaciones económicas no declaradas ante los institutos electorales; mismas que le han ocasionado una serie de denuncias que ponen en duda su credibilidad y por ende la de la alianza.

Desafíos y retos

La Alianza comenzó a tambalearse ante los señalamientos del dirigente tricolor, al hacer que los otros partidos cargaran con un costal que les hiciera más pesado su caminar, más difícil acreditar el mea culpa sobre las acciones que en su momento gobiernos de su color ejecutaron, y más increíble el discurso de ser una opción diferente.

Ahora enfrentan un desafío mayor que los pone a prueba, la iniciativa del PRI, aprobada el pasado 14 de septiembre en la Cámara de Diputados donde se aumentó el tiempo de permanencia del ejército en las calles de pasar del 2024 al 2028, esto ha reflejado una traición a los principios de la alianza por diversos motivos.

El primero, al no consultar esa propuesta con el bloque opositor hace que la iniciativa sea inviable por la falta de consenso y más al poner en riesgo la seguridad pública. Segundo, contradice el discurso sobre la seguridad que han pugnado de mandar al ejército a los cuarteles y fortalecer las policías estatales y municipales. Tercero, apoyar una propuesta que Andrés Manuel López Obrador ha recalcado en diversas ocasiones sobre de hacer permanecer al ejército en las calles y enfrentar la inseguridad que prevalece en el país. Por último, hace sospechoso que ante los embates que ha emprendido el Gobierno federal en contra del presidente del PRI, haga suya una iniciativa que no abona al discurso opositor, sino que propicia un resquebrajamiento al buscar alcanzar un acuerdo de tregua con Palacio Nacional.

Elecciones en puerta

Sin lugar a dudas la Alianza de Va por México pasa por uno de sus peores momentos, habremos de esperar qué acuerdos se pueden alcanzar en beneficio de la misma, ya que los intereses personales (como la impunidad que pretende alcanzar Alejandro Moreno) hacen que esta sea inviable y rompe todas las aspiraciones para ser competitiva.

Lo realmente importante es que la oposición llegue fortalecida para las elecciones del 2023, en el Estado de México y Coahuila, pero antes tendrán resolver sus problemas internos y hacerse nuevamente rentable.

El gran ganador de esto es Movimiento Ciudadano, ya que vuelve a ser una opción real para todos aquellos que creían en un bloque y están desencantados. También es una oportunidad para el PAN de sumar nuevas fuerzas y eliminar cargas innecesarias.

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