Idaly Chibli Moreno

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Idaly Chibli Moreno, se mudó a la Ciudad de México en 2010 con la intención de estudiar gastronomía y convertirse en chef, sin embargo luego de un periodo de indecisión prefirió ejercer como abogada, alcanzando grandes puestos dentro de la empresa para la que trabaja. A pesar de contar con un gran éxito profesional, ella sentía que algo le faltaba, consciente de que no tenía la claridad para saber qué era. Un día, una de sus compañeras de trabajo le recomendó asistir a una clase de yoga, asegurándole que aquello le proporcionaría la calma para identificar qué era lo que realmente quería para ella.

    “Yo relacionaba el yoga con una actividad de poco movimiento o provecho, para mí sólo era quedarte en una postura y sonreír. Finalmente cedí y para el año 2012 comencé a entrenar dentro de un gimnasio”.

Idaly le tomó gusto y continuó asistiendo a sus clases, hasta que su roomie le recomendó asistir a una escuela de yoga con mucho más prestigio y enfoque, por lo que se inscribió con el propósito de aprender un poco más mientras continuaba trabajando como abogada.

    “Yo relacionaba que para ser maestra de una gran disciplina como es el yoga, se requería de mucho esfuerzo o tenía que mudarme a la India con todos los gurús famosos, yo jamás pensé que pudiera lograr enseñar mi aprendizaje”.

Acompañada de su mejor amiga, en el año 2015 asistió a un congreso donde observó que la mayoría de las marcas de ropa que vendían en los stands de la entrada provenían del extranjero, por lo que rápidamente detectaron la necesidad de emprender con su propia línea deportiva, sin embargo sabían que debían primero convertirse en expertas en la disciplina para conocer mejor las necesidades que debía de atender su marca.

“Para poder mejorar nuestros conocimientos, ambas entramos en diferentes escuelas de yoga, yo continúe con mis estudios en una de las ramas que se llama Vinyasa; por fin estaba encontrando mi pasión”

Tiempo después, Idaly asistió a un curso intensivo en la ciudad de Playa del Carmen para aprender Ashtanga, otra rama del yoga el cual fue impartido por uno de los grandes y más reconocidos maestros de dicha disciplina.

“Aunque para mí era un estilo muy diferente, estuve  en este curso por 45 días en los cuales aprendí muchísima filosofía, práctica y entendimiento de todo lo que comprende el yoga. Este curso me ayudó a descubrirme y adaptar al yoga como parte de mí, al grado de que estaba convencida que debía volver a Torreón y abrir mi propia escuela”.

Al regresar a la Comarca Lagunera, con la intención de transmitir todo el aprendizaje que había obtenido, Idaly formó YogaLab, con el reto de demostrarles a los laguneros que es un concepto totalmente distinto que deberían de probar. A la par, continúa trabajando en su marca de ropa la cual decidió llamar “Lasha Fitwear”, que próximamente nos sorprenderá apareciendo en el mercado.

“Me encantaría tener más clases de las diferentes variedades de yoga al mismo tiempo dentro del estudio, me gustaría aprender más y transmitirlo”.

Idaly nos confiesa que su madre ha sido un gran apoyo al momento de tomar la decisión de emprender en esta práctica por la fe y confianza que le tiene. Además nos compartió que una de las personas con las que más se identifica actualmente es con su maestra Durga Stef debido al balance entre ser yogui y una persona cotidiana porque, al igual que ella, sabe integrarse con cada una de sus emociones y todo lo que comprende ser humano sin perder su esencia.

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