Don Salvador Álvarez

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Mencionar el nombre de don Salvador Álvarez Díaz implica hablar de una leyenda viva de la charrería nacional. Amante de la caballería, las faenas charras y por supuesto, su familia, el Patriarca de la Cuna del Charro Mayor luce fuerte, contento y sobre todo satisfecho por haber sido capaz de transmitir, gracias a la pasión que desbordaba, su amor por este bello deporte nacional, dejando un legado imposible de superar, ya sea como consejero, ganadero o charro.
¿Cómo fue su infancia?
Nací un 17 de diciembre de 1925 en mi amada Comarca Lagunera. En la casa paterna siempre estuve rodeado por caballos, mi padre se dedicaba a la ganadería de campo, establo y corral de engorda. A la edad de cuatro años ya me encontraba arriba del caballo, por supuesto, bien amarrado para que no me fuera a caer.
¿Cómo comienza su pasión por las faenas charras?
Seguí creciendo, siempre hubo caballos en mi casa. Me gustaba observar las suertes de charrería que realizaban los profesionales que venían a la Plaza de Toros de Torreón, ya que no existía el lienzo charro en La Laguna, trucos como las manganas, el jineteo de toro y yegua, y el paso de la muerte. Me encantó y lo comencé a practicar.
¿Qué triunfo recuerda con más cariño?
A mis 51 años de edad en La Chona, Jalisco gané una montura, éramos 126 coleadores y creo que tuve más suerte que otros participantes mucho más jóvenes que yo.
 
¿Por qué decidió instaurar la competencia El Charro Mayor?
Lo organicé a mis 55 años. Nació porque mis compañeros de 45 o más no tienen las facultades y habilidades de un joven, desde entonces los charros mayores siguen compitiendo entre sí.
¿Qué se requiere de un caballo para que sea gran calador, que rinda al máximo?
Que tenga educación. Al igual que un humano, aquel con educación es diferente al que no la tiene. Creo que el caballo es una de las criaturas más bellas que existe.
¿Cuál es su percepción de la ganadería en la Comarca Lagunera?
Tenemos la cuenca lechera número uno del país, un ganado excelente que ocupa un lugar muy importante en México.
¿Qué factores se requieren para tener éxito en esta industria?
Que exista un ganadero con vocación, amante de los animales y siempre dispuesto a mejorarlos. Siempre participo con ejemplares de primera en todas las competencias charras. Por buena suerte y voluntad de Dios soy ganadero, siempre he contado con mucho ganado, más de mil animales en corral, de ahí separamos el más adecuado para las faenas charras.
¿Qué otras alternativas además de leche ve usted en el campo lagunero?
La producción de carne es muy importante en nuestra región. La Laguna cuenta con tierras muy buenas, la
calidad es inmejorable, lo que escasea es el agua.
¿Cómo ha resuelto usted la problemática del agua?
Se resuelve hasta donde es posible, perforando y comprando ranchos, porque las perforaciones están controladas y limitadas a las que ya existen.
¿Cómo controla la volatilidad en el comportamiento de la nuez?
Todos sabemos que hay un periodo más abundante que otro, en el caso del nogal es cada dos años, es natural. Realmente no es un problema porque ya lo sabemos con anticipación, lo que hacemos para prevenirlo es brindarle atención mediante fertilización y riegos adecuados.
Platíquenos sobre su rancho.
Se ha convertido en un espacio privilegiado porque ya somos parte de la zona urbana, nos está ganando la ciudad y tenemos que aceptar el crecimiento como un fenómeno natural. Lo adquirí en 1967, producía alfalfa y era un establo de vacas lecheras, hoy en día donde había alfalfa hay casas y nogales.
¿Qué le gustaría transmitir a su familia?
Tuve y tengo seis hijos, dos mujeres y cuatro hombres, 21 nietos y 11 bisnietos, más lo que venga. Tengo 63 años de casado con mi querida esposa y me atrevo a decir que mis hijos desde chicos heredaron la pasión por lo que hago, siempre hemos tenido caballos y están enamorados de este tipo de actividades gracias a la satisfacción que me provocaba la ganadería y charrería.
 
Don Salvador Álvarez Díaz
🔹 Consejero del Banco de La Laguna, Bancomer y Banco Internacional
🔹 Presidente del Consejo de LALA durante siete años
🔹 Instauró la competencia de El Charro Mayor
🔹 Acreedor de La Espuela de Oro, máxima presea para un charro en activo y federativo

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