Distance Man

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Cirujano Dentista de profesión, Enrique Díaz Palomares, de 46 años, ha logrado hacerse un nombre en el mundo del deporte en La Laguna gracias a sus múltiples logros y participaciones destacadas en los eventos atléticos más relevantes a nivel mundial. Y es que aunque es profesor de tiempo completo en la Facultad de Odontología, Enrique ha logrado combinar su pasión por el deporte con su amada profesión, contando siempre con el apoyo de la que comenta es su mayor fuente de inspiración: la familia.
¿Cómo fueron tus inicios en el deporte y qué es lo que te impulsó a competir?
Inicié hace veinte años en el Bosque, primero venía exclusivamente a caminar, no completaba ni una vuelta, posteriormente me puse como objetivo correr diez kilómetros y a los tres meses de haber iniciado a trotar lo conseguí, cuatro meses después ya estaba compitiendo en mi primer maratón. Me impulsaron dos cosas, la salud y la necesidad de ponerme retos y hacer las cosas mejor que los demás.
¿Qué inspira a Enrique en una competencia complicada?
Mi familia, se siente una gran satisfacción llevar a casa el trofeo y ver la felicidad de mi señora y mis hijos, eso me alimenta para seguir tratando de ganar competencias. Gracias al deporte hemos podido conocer ciudades de México y Estados Unidos en donde he competido.
¿Quiénes han sido tus mentores en el deporte?
Efraín Flores Rentería, entrenador del equipo Galgos del Bosque, al cual pertenezco, tengo más de 35 años de conocerlo y veinte entrenando con él; en triatlón, Francisco Hernández, mejor conocido como “Cacho”; el doctor Aldo Aguilar me ayudó mucho con el tema de la natación y el ingeniero Joaquín Pereda por supuesto. He tenido la fortuna de contar con gente que impacta en mi vida; y son importantes en lo personal y deportivo, a todos ellos me gustaría externarles mi agradecimiento.
Tras varias pruebas de maratón realizadas decides probar el triatlón, ¿por qué?
Dejó de ser un reto, busqué otras alternativas en el deporte y encontré el triatlón, no era muy bueno nadando pero logré aprender. Empecé con el triatlón sprint en un evento realizado hace seis años en la Unidad Deportiva y un año después hice mi primer Ironman completo.
¿Cómo es tu preparación día a día para este tipo de competición?
Corro en promedio de 80 a 120 kilómetros por semana, el entrenamiento por lo general consta de un día de recuperación, otro de trote, uno de repeticiones largas que van desde los mil a tres mil metros hasta completar ocho kilómetros mínimo, a media semana subo cuestas y el entrenamiento fuerte lo realizo en fines de semana con distancias de 24 a 36 kilómetros según la proximidad del evento.
¿Cuál ha sido la competencia más demandante en la que has participado?
La maratón de Guachochi, consta de 80 kilómetros en plano a tres mil metros de altura, lo complicado es bajar hacia una barranca en la cual corres 20 km, bajando y subiendo cada mil metros, sí que es complicado.
Alguna anécdota que recuerdes con cariño a lo largo de tu trayectoria.
Sucedió en el Maratón de Chicago, fue un evento para el que califiqué, sin embargo me encontraba un poco lastimado, motivo por el cual me propuse disfrutar la carrera, más allá de buscar competir en mi categoría. Al realizar mi registro en el hotel, me informaron del fallecimiento de un ser querido, me dolió no poder estar con él en sus últimos momentos y lo único que pude hacer fue dedicarle mi participación; es tan fuerte el poder mental en este deporte, que me inspiré y logré el mejor tiempo que he registrado en cualquier maratón.
Por último Enrique, ¿cuál es tu percepción del triatlón en La Laguna?
Hay muy buen nivel, hemos crecido mucho en los últimos tres años, conozco al menos diez atletas laguneros que han logrado clasificaciones a mundiales de la especialidad en diferentes categorías. Creo que los que recién arrancan con esta disciplina necesitan ponerse el objetivo y visualizarse, pero para conseguirlo requerirán de sacrificio, disciplina y dedicación, pero créanme que al conseguirlo, no importará cuán difícil haya sido el camino.

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