MAYAMA

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¿Cómo funciona MAYAMA? 
MAYAMA es un centro de día (no una casa hogar) que funciona tres horas en turno matutino y tres en vespertino. Tienen un plazo de cinco años y es un proyecto que entiende al niño como una persona que tiene diferentes áreas de desarrollo: la parte emocional, cognitiva, habilidades de pensamiento, la parte de la comunicación, relaciones sociales con otros niños, y el desarrollo de la voluntad para que se sientan libres de tomar decisiones. La intervención que ellos hacen se transforma en algo preventivo.
MAYAMA significa “desarrollo” en la lengua huichol. MAYAMA A.C. es una fundación que lleva siete años en un proyecto basado en la educación y el desarrollo de las habilidades personales de niños de entre seis a nueve años en su ingreso. Con un modelo que se basa en cuatro ejes: yo pienso, yo siento, yo me relaciono y yo me expreso; los niños aprenden sobre temas que llegarán a ellos en la adolescencia o antes. La violencia, el abuso, la falta de conocimiento sobre sus derechos y la capacidad de interacción en la sociedad son algunos de los tópicos sobre los que se trabaja intensamente, todos los días de la semana en horario extra escolar.
   Son más de 240 niños que pronto se podrían triplicar y es por eso que MAYAMA busca abrir una nueva sede que ya está en proceso. El gobierno de Tlajomulco ha dado en comodato durante 30 años un predio de 3 mil metros de los cuales se construirán mil. Para esto el objetivo de recaudación son 16 millones de pesos y ya llevan la mitad.
   En estos siete años de existencia han obtenido el estatus especial en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. También el reconocimiento de la organización Filantrofilia; el nivel óptimo de institucionalidad y transparencia, otorgado por el Centro Mexicano para la Filantropía; el reconocimiento como OSC analizada, el certificado de Confío que entrega el Tecnológico de Monterrey, y el Premio Razón de Ser, que entrega la fundación Merced a nivel nacional, como mejor organización civil en la categoría Origen, en 2015.
Inicios 
Alejandra Peña, directora de MAYAMA, quien ha creado el método desde la fundación, cuenta acerca de la importancia de la propuesta de educación no formal en donde trabajan aproximadamente unas 50 personas, 24 profesionistas entre sociólogos, trabajadores sociales, psicólogos, psicólogos educativos, pedagogos y especialistas en educación. Además tienen un consejo de voluntarios de nueve personas, gente de servicio social, voluntarios, y un área administrativa.
   Lorenzo Gallardo, director del proyecto, comenta que algo importante es cuando le explica a la gente que no es una fundación asistencial. “No le regalamos nada a nadie. Les ponemos las herramientas y las habilidades para que ellos se desarrollen como personas. Dicen que lo que poco cuesta poco se valora. En este modelo, además se le enseña a los niños que tienen derechos como personas y es algo que nadie les había dicho. A la larga, las familias empiezan a ver que vale la pena, porque a lo mejor en el corto plazo a esa familia le va a representar la falta de ingreso, debido a que ya no va a tener al chico vendiendo chicles en la esquina, y van a tener que hacer una dinámica familiar diferente, porque ya no van a haber gritos ni golpes”.
Relación con las familias 
Si bien, los niños asisten solos al centro, los profesionales en MAYAMA trabajan con las familias a domicilio, una vez por semana. León Barragán, director de Investigación y Comunicación, explica la importancia de esta interacción con las familias: “Los niños con los que trabajamos no son niños en situación de calle, pero sí en proceso de estar en calle, por eso trabajamos con ellos. Es muy importante la familia, si ellos no están de acuerdo, el niño no viene. Tenemos un equipo de siete educadores que trabajan en los domicilios de las familias de estos niños. Cada uno tiene asignadas 24 familias con quienes trabajan sesiones de una hora y media. Allí se desarrollan habilidades para garantizar los derechos de los niños. Actualmente atienden aproximadamente 180 familias en los límites de Tlaquepaque y Tonalá, en colonias de alta marginación”.
Nuevo centro 
Alejandra Peña, nos dice que las futuras donaciones que reciban para completar el monto serán utilizadas en un huerto, área de reciclaje, área de juegos, un lugar para la composta y residuos y un jardín zen. Además de que necesitan seguir contando con el apoyo de donadores que financien los 1600 pesos que cuesta cada niño al mes.
   Por otro lado, Gallardo comenta que ya tienen lista de espera de los niños que entrarán al nuevo centro. Además cuenta que la mitad recaudada está en un fideicomiso que espera los permisos para comenzar a construir. “Ya tenemos los planos y esperamos el resto.”
Niños sin identidad 
Estos niños son los que nunca se han dado de alta en el registro civil y, por lo tanto, no existen ante la ley. La fundación los ayuda en el proceso de registro. “Sin esta ayuda, esta persona va a crecer sin su acta de nacimiento, que es lo más elemental para poder hacer cualquier cosa en la educación o en trabajo; es el derecho número uno que debe tener cualquier persona. Hay un porcentaje aproximado del 5% de la población en México que no está registrada”, comenta Gallardo.

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