VIDA DE PERROS

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Dicen los que saben, que cuando uno va a la colonia Condesa en el DF. Debe desayunar forzosamente en el 8 (así se llama) un pequeño restaurante, que resulta de los más grandes en la zona (de verdad que estos chilangos sí saben aprovechar los espacios), claro si tienes suerte porque casi siempre, o mejor dicho siempre, está lleno.
    Otras opciones son: El Patio, Los Primos y muchos simpáticos cafecitos que brindan desayunos “cuasi” normales. Esta ocasión optamos por El Fresco. (Recomiendo ampliamente los huevos fresco)  Así pues, La Condesa, una colonia que dio a luz por los años 30 pasó de colonia nice  a colonia life style, con todo unmood que la rodea que va desde leyendas urbanas hasta un dress code , un lenguaje y sublenguaje, que sí, me volvió a recordar que en esta vida uno no lo ha visto todo.
    Es la Condesa al día de hoy, una colonia de perros (y no hablo de nadie en particular, es literal) ves perros por todos lados, en todas las calles y en todos los restaurantes. Bajo el ahora famoso y moderno concepto pet friendly donde el asunto es que: a) Se debe tener un perro,  b) el perro debe ser de raza, si de plano es de la calle, se vale solo bajo el concepto de caridad, pues entonces pertenece a la raza Streeter, c) no es una mascota, es parte de la familia, y sí para espantar a los amigos más tradicionalistas, el perro se ha convertido ya, al menos en la Condesa y en el intelecto de los Condechís, en un hijo.
    Pero la cosa no para ahí, se pueden encontrar toda una gama de negocios relacionados al can, como si de niños se tratara, hay entre otras cosas: guarderías de perros, veterinarias y hospitales especializados, boutiques, tiendas de accesorios, etc. Pero además, los restaurantes más conservadores de la zona tienen en sus terrazas postes tipo perchero para que amarres a tu perrito mientras comes y el goza de convivir con otros perritos. Ahora que si de consentir al niño, perdón perro, se trata, hay lugares donde se sienta contigo a la mesa y te llevan su propio menú hecho especialmente para él.
    El perro ha logrado cubrir un vacío en la vida de los capitalinos de posibilidades económicas, es alguien a quien cuidar, educar, amar, pero sin pagar universidad. Hasta los departamentos que abundan en la zona han sustituido las famosas tres recámaras por una principal, una sala de TV y una pequeña alcoba de seis metros cuadrados ¿para qué? ¿quién cabe en un cuartito de seis por seis? Claro, el perro.
    Pero no seamos tan injustos, ésta es una tendencia mundial de las grandes ciudades, donde la calidad de vida se llama supervivencia y donde cada vez son menos los que se casan jóvenes, y si aumentamos el estrés, los malos hábitos y los crecientes divorcios, resulta sano e irónicamente humano, preferir perros a niños.
    Este fenómeno social descubierto en los años 80. mejor conocido como DINKIS (doble ingreso sin hijos), es una de las muchas vertientes que están tomando fuerza en los mexicanos logrando, pues según el último censo del INEGI (2010) ocupa el 8% de familias mexicanas.
   La cosa se pone mejor cuando según las estadísticas publicadas por CONAPO, en los próximos 40 años, esta tendencia tendrá un crecimiento continuo llegando al 13% de familias en el país.
    Debemos entender que hay un fenómeno social que no es ajeno a las ciudades en desarrollo, como León, y  que requiere modificaciones y adecuaciones a leyes y reglamentos. Desde tener un perro, decidir no tener hijos, vivir solo, o hasta tener la libertad de poder expresar los sentimientos por alguien.
    Es materia de Gobierno procurar el bienestar de los habitantes, no juzgar su decisión de forma de vida, concepto individual de familia, búsqueda de la felicidad de cada individuo.
    Ojalá podamos contar con leyes a la brevedad que contemplen los fenómenos sociales y no sean ajenos a ellos, por qué la obligación del Gobierno es atenderlos y ahora estamos ante varios de ellos que no podemos ignorar.

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