David Sarnoff: La historia del creador de la radio

David Sarnoff: La historia del creador de la radio

"Cualquier cosa que la mente humana sea capaz de concebir, puede realizarse con el andar del tiempo”

PLAYERS of life
20 diciembre, 2018

Por Carlos A. Esparza Deister

David Sarnoff, tenía nueva años cuando llegó en 1900 a Nueva York, procedente de Rusia. Su padre era pintor de casas y gracias a este oficio mantenía a su familia, pero el dinero no alcanzaba y tenía que prolongar las jornadas laborales, lo que provocó que enfermera. David era el hermano mayor así que tuvo que trabajar a los 13 años vendiendo periódico por las peligrosas calles de la ciudad. Más tarde, con un préstamo, compró un pequeño puesto para vender diarios, pero no ganaba lo suficiente, entonces a los 15 años se dirigió a las oficinas del periódico que vendía, The Herald, con el propósito de conseguir trabajo.

Entró al edificio, dirigiéndose al primer lugar que vio con la puerta abierta, ofreció sus servicios y fue aceptado como mandadero, pero donde había entrado no era The Herald, sino una compañía de telégrafos. No le importó e inmediatamente se puso a trabajar. Tuvo una pronta fascinación por el telégrafo, tanta, que con sus ahorros compró un manipulador y una clave con la que practicaba por horas el alfabeto Morse. Meses después, ya con cierto conocimiento, solicitó trabajo de telegrafista en la Compañía Marconi, pero le ofrecieron nuevamente el puesto de mandadero. David lo aceptó, pues estaría cerca del dueño de la empresa, Guillermo Marconi, el famoso genio italiano ganador del premio nobel de física en 1909.

A los 17 años consigue el puesto de telegrafista, pero en una estación muy lejana. Los compañeros le doblaban la edad y desconfiaban de su capacidad, pero paulatinamente fue demostrando su valía. Posteriormente, en 1912 es enviado a un sitio mejor ubicado. Ahí se topó con la mayor tragedia marítima de esa época, el hundimiento del Titanic, por lo que durante tres días sin descansar, informó detalles y nombres de sobrevivientes a una multitud que se aglomeró en el lugar.

 

 

Fue ascendiendo laboralmente y en 1917 se convirtió en gerente comercial de la compañía, sin embargo, en su mente existía una idea que, estaba convencido, revolucionaria al mundo: la radiocomunicación. En 1915 realizó un escrito donde detallaba un plan de producción y venta de una “caja radiotelefónica de música”, señalaba que en dicho objeto se instalarían tubos amplificadores y un altavoz telefónico, y aseguraba que con esto se llevaría música a los hogares, pero pocos lo tomaron en cuenta.

En 1919 la Compañía Marconi es comprada por un grupo de empresarios, cambiando el nombre a Radio Corporation of America (RCA). Sarnoff continuó como gerente comercial, teniendo la oportunidad de presentar su idea al jefe de la junta directiva, Owen D. Young, a quien le interesó y autorizó un presupuesto de 2 mil dólares. Con ese dinero creó la primer “caja de música” y poco después la RCA empezó a vender miles de radios fabricados por Westinghouse y General Electric.

 

En 1926 funda la National Broadcasting Company (NBC), primera cadena de radiodifusoras en Estados Unidos; cuatro años después se convierte en Presidente de la RCA. Su pensamiento era futurista, en 1923 entregó un informe a los directivos de la empresa donde aseguraba que con el tiempo la televisión sería una realidad. Siendo presidente de RCA consiguió que el Doctor Vladimir Zworykin, (quien patentó el iconoscopio en 1923, considerado el nacimiento técnico de la televisión), trabajara en los laboratorios de RCA. Además aprobó un presupuesto para investigaciones de 100 mil dólares que a la postre se convirtió en 10 millones de dólares, generando fuertes críticas pues consideraban que estaba ayudando a crear una competencia directa para la radio. David respondió a sus detractores, “actualmente la radio oye, pero es ciega, y lo será hasta que la televisión se convierta en realidad”. Y así fue: el 30 de abril de 1939, se realizó en Estados Unidos, la primer transmisión televisiva.

En 1951, la RCA organizó un convivio para festejar los cuarenta años de Sarnoff en el sector de la radiocomunicación. Durante el evento pidió a los científicos de la compañía para su quincuagésimo aniversario, un amplificador electrónico de luz para televisión, una cinta reproductora sencilla y barata para grabar programas de televisión y un aparato silencioso de aire acondicionado, añadiendo, “lo que pido no es tan difícil como parece, cualquier cosa que la mente humana sea capaz de concebir, puede realizarse con el andar del tiempo”.

Por supuesto, cualquier sueño se puede lograr, hasta el más increíble, sin embargo, si no se está dispuesto a trabajar muy duro, a tener paciencia y una mentalidad positiva, los sueños son inalcanzables, sin esfuerzo, no hay paraíso.

Fuente : He Hitched his wagon to the Electron de Eugene Lyons

 

 

T. @carlosaesparza





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