Toda innovación DEBE equivocarse

Toda innovación DEBE equivocarse

Yovanna García
7 agosto, 2019

Así es, la cultura del cero error quedó atrás en el mundo de la innovación y el cambio como constantes. Aquellos tiempos en la que se premiaba tener ideas acertadas y ejecutarlas con el menor margen de error, aquellos líderes que reducían la posibilidad de equivocación y consideraban las pruebas fallidas como un gasto son hoy parte de los procesos que se incluyen en todo manual de innovación como parte de “lo que no se debe hacer”. 

Y es que la innovación es una apuesta con altas probabilidades de fallar. Si aún eres un líder o empresa amante de las certezas y el control, la innovación no es un mundo para ti.

Las grandes marcas están apostando por procesos internos de desarrollo de ideas y productos que les permitan adaptarse a las nuevas y cambiantes demandas de sus clientes; pero todo caso de éxito como Apple, Tesla o Facebook (por hablar de los icónicos) tiene en su haber una larga lista de proyectos fallidos, “no hay posibilidad de innovar sin fallar”, dice Carlos Osorio, experto y referente en procesos de innovación en habla hispana. 

La clave está en cómo y cuándo equivocarse. Los mandamientos de todo fallo al innovar son: equivocarse pronto, mucho, rápido y barato. 

Estudios realizados a empresas innovadoras que comparan sus proyectos exitosos contra los fallidos encuentran la clave que los diferencia en su manejo de los fallos. La mayoría de los proyectos que fracasan se aferran a una idea original, la desarrollan, la lanzan y luego validan, lo que hace que los errores en fases avanzadas sean más caros y difíciles de reparar, incluso llegando a la incosteabilidad. 

Por su parte, los proyectos más exitosos comienzan abriendo varias posibilidades de solución a un problema específico (sabiendo de antemano que la mayoría de ellos no funcionará), prueban, validan, desechan lo que no sirve y después dedican el mayor esfuerzo y capital a desarrollar solo las opciones mejor libradas. 

Saber que un proyecto innovador podrá fallar exige tener asignados recursos (humanos, técnicos y económicos) al error, pero también centra la atención de los equipos durante la primera fase en escuchar y leer atentamente las señales que esas pruebas dan, mientras que los equipos obligados a “no equivocarse” suelen centrarse en defender su idea y hacerla rentable a toda costa, negándose la posibilidad de encontrar otras salidas.

La tendencia al fallo innovador señala que equivocarse en las primeras fases de desarrollo de las ideas permitirá avanzar con más certeza, corregir errores de forma más simple y a un menor costo, ya que los proyectos llegan a su madurez con certezas sobre lo que no funcionará o escenarios claros sobre lo que es más vulnerable, permitiendo así que el producto final llegue a su lanzamiento con una experiencia invaluable.

Y tú, ¿qué tanto estás permitiendo y alentando a tus equipos a equivocarse en busca de la innovación? ¿Me cuentas? 

Por Diana Cecilia Torres Álvarez
Especialista en Estrategia de Comunicación, Innovación
y Plataformas Digitales | Fundadora y directora de Grupo Punto. 
www.grupopunto.net | dtorres@grupopunto.net | Instragram y Twitter @dyanatorres





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