Karin Schott

Karin Schott

Yovanna García
19 febrero, 2018

Influenciada por su abuelo, el reconocido arquitecto lagunero Otto Schott, Karin decidió seguir sus pasos y estudiar esta carrera. Desde niña vivió con él, y fue él quien le inculcó el gusto por el arte, diseño y los viajes, llevándola a ser una persona mucho más sensible con respecto a la gente y el mundo.

“Quería poder hacer algo por la gente, pero no sabía cómo. Entonces descubrí que a través de la arquitectura podía hacerlo. Comencé a trabajar desde el segundo semestre y me involucré con varios proyectos, participando y colaborando con grandes arquitectos, quienes me ayudaron a despegar”.

 

 

Esta experiencia a tan corta edad llevó a Karin a posicionarse en la ciudad. Uno de los proyectos principales en los que trabaja es un hotel en Mazatlán en el que ha estado a cargo de diferentes actividades. Todo este trabajo la llevó a seguir conectándose con otras de sus pasiones, como la música, un aspecto en el que también ha buscado desarrollar sus habilidades.

“La música siempre ha estado muy presente, para entender los sonidos, las emociones y demás. Todo este tema del arte envuelve todo lo que hago, por eso para mí esto no es un trabajo, es una pasión”.

Fue precisamente su pasión por lo musical lo que la llevó a relacionarse con Faramalla, un proyecto que inició como un expendio de música y poco a poco evolucionó hasta convertirse en un club a través del cual los socios pueden obtener discos de vinil.

“En 2016 nace Faramalla. En conjunto con mi socio nos fuimos involucrando con los viniles y descubrimos que no existía un lugar dónde conseguir los discos. Duramos un año con la tienda, ha sido una experiencia increíble, conocimos muchísima gente y organizábamos eventos. A raíz de esto se nos unieron otros dos socios, también arquitectos, con quienes lanzamos ya en forma el club”.

Alejandro Lome, Sergio Sánchez y José González son los tres socios con los que Karin lleva este concepto de suscripciones comerciales en donde hacen el envío de un disco de vinil al mes, una pieza de arte inspirada en el disco hecha por artistas laguneros, pines, stickers y otros objetos que le dan valor agregado al paquete.

“Empezamos haciendo la página de internet y un video de promoción del club. Contactamos disqueras, diseñamos las cajas tras miles de pruebas… El proyecto está empezando pero ya tenemos gente de todos lados a quienes les gusta mucho”.

Karin no pierde de vista su carrera  y a lo largo de este tiempo ha aprendido mucho de los proyectos en los que está involucrada; actualmente se está enfocando en obtener experiencia para aceptar proyectos más grandes. De los que más ha disfrutado, además de la remodelación del restaurante del hotel en Mazatlán, ha sido el diseño de interiores y espacios de Faramalla.





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