Julio Ignacio Villalobos Márquez

Julio Ignacio Villalobos Márquez

Destacado empresario concesionario de prestigiadas marcas cerveceras

Fernando M. González Ruiz
28 septiembre, 2020

La cerveza es prácticamente inamovible de la buena mesa y de los momentos de esparcimiento como ver los partidos deportivos en la televisión o recibir a las amistades en casa.

Crear una red de distribución que asegure el abasto de las diferentes marcas en una amplia región de la Comarca Lagunera, es una tarea que se construye con años de intenso trabajo, dedicación y esfuerzo; tal es el caso de la concesión cervecera que Julio Ignacio Villalobos Márquez logró colocar en el liderazgo en la región a la que servía.

Originario de la ciudad de Chihuahua, Julio nace el 31 de julio de 1942, hijo de Rafael Villalobos Armendáriz y Mauricia Márquez Romero, quienes procrearon, por aparición a sus hijos Rafael, María del Refugio, Sara (+), César, Luz Elena y Carlos.

Desde los 19 años, Julio Ignacio se integra a la concesionaria de la entonces Cervecería Cuauhtémoc que manejaba su padre y su hermano Rafael, y como Contador, contribuyó en la organización hasta quedar como Director en nuestra Comarca de la concesión cervecera.

Julio contrae nupcias con la señorita María Luisa Díaz de León Hernández, el día 15 de enero de 1966, celebrando su banquete de bodas en los salones del entonces Casino de La Laguna.

Fincan su primer hogar en la calle Claveles 446 y cambian en la misma calle al número 222, para finalmente construir su hogar definitivo en Paseo del Campestre del Campestre La Rosita.

Formaron una familia sólida y unida en altos valores con la llegada de sus hijos María Luisa, Cecilia, Laura Estela, Mauricio y Julio Gustavo.

Cabe destacar que el mayor de sus hijos varones, Mauricio, dirige actualmente la concesionaria cervecera.

Julio fue un entusiasta miembro de los clubes Rotario y Sembradores Torreón, además de ser parte de la Federación Mexicana de Golf, deporte que practicaba lo más posible en los links del Club Campestre Torreón, del cual fue Presidente del Consejo Directivo; fue socio de FOMEC, Fomento Económico y Consejero de diversos bancos.

Como hombre altruista, procuraba apoyos sustanciales a diversas instituciones y fue promotor activo del IPADE, Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas, así como miembro de una generación egresada del IPADE de Monterrey.

Durante sus últimos años en activo, Julio se dedicó de lleno a la producción de nuez con el mismo entusiasmo que lo caracterizaba en todas las acciones que emprendía.

En voz de su querida e inseparable esposa, a quien cariñosamente le llamaba Butsy, ella nos deja estos mensajes: Fue grandioso, siempre muy pendiente de mí, muy adulador, consentidor, amoroso y cariñoso. ¡Un gran esposo!;

Como padre y abuelo: Era muy firme y a la vez muy consentidor en su manera de educar. Sus decisiones en la formación de sus hijos eran muy objetivas; una vez tomada una decisión se cumplía! No imponía decisiones, estas siempre tenían una explicación, para explicarlas utilizaba anécdotas, dichos y moralejas!

Como amigo: ¡Siempre fue un gran amigo! Pendiente de todos aquellos con los que le tocó coincidir, se caracterizaba por estar presente en el momento que alguien lo necesitara, casi siempre con un buen consejo o con cualquier otra ayuda que la situación ameritara.

Las diferentes etapas en sus amistades se iban quedando marcadas en su vida; desde niño hasta su final.

Como patrón: Se caracterizaba por ser más que patrón un amigo, siempre ayudando a su gente a superarse. Lo querían mucho! La lealtad y el cariño de su gente siempre estuvieron con él.

Era mucho muy tenaz en lograr lo que se proponía. Hombre de objetivos firmes. Muy trabajador; una persona con mucha visión.

Era una persona muy conciliadora, educada, alegre; amaba la música, cada canción que escuchaba traía un recuerdo, un momento que siempre estaría ahí.

Muy optimista y positivo, él platicaba que disfrutaba mucho la vida, que sus recuerdos desde niño eran de una persona feliz. Siempre en pro de la educación y la superación de la gente.

Cuando algo lo agobiaba o preocupaba era callado tratando de encontrar una solución.

Logró formar una gran familia y hasta tuvo la oportunidad de disfrutar a su bisnieta Victoria, momentos que le daban alegría y mucha ilusión.

Terminó su vida dejando huella, dejando un pedacito de sí en cada uno de nosotros, siendo lo que siempre fue… un Don, una gran persona.

Entre sus aficiones, destacaban el golf, motociclismo, regatas, aviación, escuchar música y viajar; finalmente, Julio Ignacio fallece el 28 de marzo de este 2020, siendo una noticia que impactó profundo en la sociedad lagunera.





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