Jesús González Reyes

Jesús González Reyes

Benito Arguijo
29 octubre, 2015

Con 24 años de edad, Jesús González Reyes es un amante de la velocidad, actualmente cuenta con dos Harley-Davidson y una motocross en las que disfruta rodar y competir con amigos y seres queridos.
¿Cómo surge tu pasión por la velocidad?
Desde chico mi papá me llevaba a carreras de cuarto de milla, tenía un Camaro 69 y un Mustang, creo que el sentido de las carreras nació de ahí. A los 12 años mi papá nos regaló a mi hermano y a mí una moto y comenzamos a salir todos los domingos a modo de convivencia, visitábamos las dunas, a dinamita y a otros lugares muy atractivos.
¿Cuándo comenzaste a competir en motocross?
Primero en una moto 150cc que me compró mi papá, después con una Harley y finalmente con la motocross, ésta última la adquirí yo mismo, y fue muy chistoso porque yo tenía ahorrado para algo completamente distinto. Ya con mi motocross comencé a acercarme a personas del medio, ingresé al equipo Marsella y de ahí para adelante.
¿Con quién disfrutas hacer esta actividad?
Con amigos, el ambiente “chopper” es una hermandad, todos te reciben súper bien, haces amigos al instante. Por otro lado, en el ambiente “cross” me rodeo más con personas que están entrenando constantemente para competir y eso me gusta mucho.
    ¿Cómo te preparas antes de una carrera de motocross?
Necesitas muchísima condición y concentración, lo que hago es correr en el Campestre entre semana. Ya en la pista le dedico el entrenamiento a resistencia y algo de técnica, lo mejor es intentar mejorar en los obstáculos de la pista.
Platícanos la diferencia entre una Harley y una motocross.
Son dos cosas muy distintas, en la Harley vas a pasarla bien, yo la uso para relajarme, salimos a rodar los domingos, te llevas a tu novia o te vas con amigos en caravana recorriendo carreteras con paisajes espectaculares. Por otro lado en la motocross necesitas condición, entrenar y ser consistente, además se requiere de muchísima resistencia.
¿Recuerdas alguna anécdota en la moto?
Cuando estábamos más chicos fuimos un grupo grande a Parras desde las Dunas y tardamos ocho horas porque sucedieron algunos imprevistos: accidentados, llantas ponchadas, se quedaron algunos sin gasolina, etc., finalmente llegamos a media noche al hotel y mi papá regresó por todos. Somos una comunidad muy unida que está en crecimiento, les recomiendo que se unan.




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