La importancia del Santos Laguna en tiempos de Covid-19

La importancia del Santos Laguna en tiempos de Covid-19

PLAYERS of life
16 julio, 2020

Por Kuiny Ramírez.

Lo normal sería documentar este artículo con datos y estadísticas… Pero me mantendré fiel a mi estilo, porque siempre he creído que los números son fríos y estériles cuando hablamos de humanidad y futbol.

Este año, el inicio del Apertura 2020 venía de la mano con el crecimiento de una enfermedad al otro lado del mundo, que ha alcanzado dimensiones insospechadas, convirtiéndose en una pandemia de esas que jamás creíamos que nos tocaría vivir.

Pecamos de inocentes creyendo que a estas alturas tendríamos todo resuelto, pero la misma vida y el planeta nos lanzan a la cara advertencias de que no somos más grandes que cualquier ser vivo que se encuentra en nuestro entorno. Hemos abusado de nuestros recursos y pocas veces nos detenemos a devolver algo de todo lo que se nos ha dado.

Crecimos leyendo y conociendo de enfermedades que arrasaron a la humanidad en la antigüedad, y de pronto nuestra realidad se ve afectada por un virus que ataca sin distinción de razas, credos o situación geográfica, (estúpidamente seguimos creyendo que como humanidad debemos ser enemigos), pues a pesar de que se detectó su nacimiento muy alejado de nuestra ubicación, su peligrosidad radica en la manera tan simple de contagiarse y su posibilidad de adaptarse y viajar.

Fue un duro golpe a nuestro ego, ya que creemos que todo podemos resolver con dinero, comprando una pastilla en la farmacia, o con nuestra idiosincrasia de consumir algún remedio casero del cual tenemos conocimiento, pues lo usamos para algo parecido. Sin embargo, el lejano virus que parecía inofensivo y distante de nuestro país, de nuestra ciudad pero más aun de nuestra vida, venía en camino y a la fecha no tiene antídoto.

Este asunto es como las guerras que en algún momento se han desatado en el mundo, en las cuales no tenemos injerencia, sabemos que existen, sabemos que gente muere, pero nuestra vida seguía, solo dábamos fe en la distancia de lo que sucedía en el mundo.

De la noche a la mañana, todo cambió.

Quizá tardamos mucho en darnos cuenta, no queríamos, el ritmo de vida que llevábamos, hedonista, dedicado a los placeres inmediatos, no cegó.

Lo primero que hicimos fue quejarnos de las limitantes, de los planes que al parecer se vendrían abajo, nos preocupamos por lo superficial, por lo efímero. Y ahora, después de tres meses de vivir una realidad que no pedimos, vivimos de anhelos y añoranzas, de cosas tan simples y sencillas, tan básicas.

Se han perdido vidas, trabajos, hay gente en todo el mundo con un futuro incierto, este virus detuvo nuestro planeta, afectando la economía global pero principalmente el sustento individual y familiar.

El Covid-19 afectó todo. Parecería injusto hablar de futbol, del Santos Laguna, como algo importante cuando hay gente muriendo en nuestro país, en nuestra ciudad. Sin embargo, como toda empresa también dejó de percibir ingresos, también sigue teniendo gastos y como en muchos casos hay servicios y proveedores que pararon cuando ellos pararon, familias enteras.

Todos con el mismo riesgo de contagio, desde el Presidente hasta la persona que barre el estacionamiento.

¿Por qué mezclar Santos Laguna y Covid-19? Seguramente la cuarentena me ha sensibilizado, pero ahí van mis razones:

Cuando empezó el problema del Covid-19 poco a poco llegó la incertidumbre de saber que la Liga pararía y nos quedaríamos sin el espectáculo que cada fin de semana muchos esperamos, sea en casa o de visita.

Quizá nosotros lo disfrutamos, pero otro grupo no menos importante de personas lo trabajan y se benefician.

La verdad es que hice mucho coraje por esa razón, hoy me siento apenado de actuar, hay cosas más trascendentales, pero la importancia de que vuelva la liga es mucha, y no solo por el futbol.

Sé que será a puerta cerrada, pero cuando menos tendremos la posibilidad de ver a nuestro querido equipo. Sé que no será como habitualmente lo hacemos, en compañía de todos los amigos o de la familia, de hecho la recomendación será ver el partido por televisión con su respectiva distancia.

La importancia de que vuelva la liga, más allá del futbol, es una situación que salvaba los partidos cuando las “vacas eran flacas” en nuestra institución, cuando íbamos al estadio a sabiendas de que el equipo contrario nos pondría “un baile”.

Estoy hablando de la convivencia, de los amigos, la familia, con los hijos, los padres, los hermanos, eso es una característica de nuestra región. Los domingos de futbol, sin importar el resultado, había juegos con marcador adverso pero que salíamos con el ánimo intacto, con la promesa de volver 15 días después, porque a pesar de que se perdió, la convivencia y la lucha del equipo hacían de ese momento algo importante para alimentar el alma.

A estas alturas no extraño el futbol por creer que seremos campeones, algo que siempre creo en un torneo. Extraño platicar con mis amigos, la previa entre risas y cerveza, el nerviosismo de entrar al estadio y ver la grama casi perfecta, chocar las manos en el aire enardecidos después de un gol, las palmadas y abrazos fraternales que despiertan al ver a tu equipo ponerse al frente en un cotejo.

La semana pasada, más allá de creer qué “Huevo” Lozano nos hará falta en el equipo, me dio un sentimiento de pesadez al saber de su lesión. Quiero su pronto recuperación porque lo merece, no porque nos vaya a hacer campeones, quiero su recuperación por el corazón que pone en la cancha, eso habla más de lo que es ser un “Guerrero” que los trofeos liga que hay en el estadio.

Amamos a este equipo por momentos, por recuerdos y jugadas que compartimos con alguien que usa los mismos colores que está a nuestro costado, eso lo hace inolvidable, lo revives una y otra vez cuando hablas con quien lo compartiste, no importa cuántas veces. Eso hace la filiación al deporte, a los colores, al futbol.

En un torneo como el que se aproxima, ser el mejor significa tener el trofeo en la vitrina. Pero a mi manera de ver, ser el mejor será poder estar en la grada, en la sala de la casa, en los bares de la región, en las oficinas, en la calle, creando lazos que se hicieron y se harán fuertes, amigos que ya vemos como hermanos, hermanos que encontraron el camino a la unión, familias verde y blancas… Convivir, eso extraño del futbol. Ahora, para mí, eso es ser campeón. 





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