Valente Arellano López

Valente Arellano López

Fernando M. González Ruiz
17 junio, 2019

Valente nace en Matehuala, S.L.P., el día 21 de mayo de 1904, hijo de Basilio Arellano y Sara López Guadiana, quienes además procrearon a Fidel, Benito, Victoria, Benito (a quien le pusieron el mismo nombre de su hermano mayor por haber nacido el mismo día de San Benito, usual en aquellos tiempos) y Antonio, todos de apellido Arellano López. 

Valente sufre la poliomielitis desde muy pequeño, enfermedad que asolaba a la niñez en todo el mundo, quien recordaba que cuando cursaba la primaria, una maestra de apellido Castillo le pedía una y otra vez que le pasara cosas pesadas, como una máquina de escribir, a pesar de que el niño usaba muletas, diciéndole que eso no le importaba, que no se dejara vencer, por lo que con el correr del tiempo, Valente recordaba con admiración y respeto a quien le había inculcado el nunca rendirse. Su padre quería que fuera telegrafista, por ser un oficio en donde se trabaja sentado, pero se escapó de la casa y se fue a San Luis Potosí a estudiar la preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis, que luego se convierte en la Universidad de San Luis Potosí. 

Su madre se opone a su esposo y lleva a toda la familia a San Luis a darle hogar a su hijo mayor. Cuando estudiaba la carrera de Abogado, el entonces gobernador del estado, general Saturnino Cedillo protegió al joven Valente dándole diversos trabajos como asistente o policía, lo que le permitía ingresos para ayudar a todos sus hermanos ya que su padre había fallecido. El 3 de marzo de 1929, se levanta en armas Gonzalo Escobar en Torreón lo que provocó que las autoridades de Coahuila desaparecieran al fracasar el movimiento; entonces el general Plutarco Elías Calles, Ministro de Defensa, llega en el Tren Olivo, que era el transporte oficial presidencial, y al pasar por San Luis le pide al gobernador Cedillo que le facilitara pasantes de derecho para que vinieran a Torreón a cubrir los puestos vacantes, invitando a Valente quien llega como Agente del Ministerio Público Federal en marzo de 1929. 

Comienza a litigar en el bufet del licenciado Luis Ortega y ahí conoce a su secretaria Consuelo Flores Tello, con quien tiempo después contraería nupcias en el mes de marzo de 1936, tiempo en que había la prohibición de cultos, por lo que casaron en ceremonia efectuada en la residencia de quien sería su suegra. Procrean a sus hijos Valente, María Elena, María Eugenia y Artemisa. Valente llega a vivir en una casa de huéspedes frente al Hotel Princesa, ubicado entre Valdez Carrillo y Zaragoza, mientras que el bufete del licenciado Ortega estaba en la Zaragoza entre Morelos y Juárez. Ya casados, cambia su residencia a Juan Antonio de la Fuente esquina con Matamoros donde además abre su propio bufete. Iban al Cine Modelo y comían en el Apolo Palacios de don Demetrio Strimpopulos, por lo que su entorno en el que se movían en aquel Torreón era alrededor de 6 manzanas. 

Un día de San Isidro Labrador, el licenciado Repeto Requena, así se llamaba, pasaba por ahí cuando vio que del Casino Español, luego Hotel Elvira, algunos españoles ya pasados de copas arrojaban a la calle restos de comida maldiciendo a los mexicanos como “muertos de hambre”, por lo que acudió con el licenciado Arellano a la casa y junto con otros compañeros fueron a una asamblea de peñoleros a quienes contaron la infamia de los españoles, acudiendo en masa ocasionando una monumental pelea y enormes destrozos, terminando todos en la cárcel, pero al día siguiente fueron sacados en hombros por los mismos peñoleros. 

Fue un gran litigante y su firma de abogados cobró y mantuvo siempre un gran prestigio. Obtuvo el fiat notarial por parte de Nazario Ortiz Garza, gobernador de Coahuila, cuando todavía los notarios podían litigar, entonces la placa en la entrada de su bufete decía “abogado y Notario Público”. Nunca perteneció a clubes sociales ni deportivos. Sus aficiones eran los toros, el teatro y la música. No fue practicante religioso, sin embargo, ayudó a la Compañía de Jesús a poner orden jurídico en sus propiedades sin cobrar por sus servicios.

El día 15 de enero de 1979, fecha en que celebra su jubileo profesional, 50 años como abogado, envía una carta al Siglo de Torreón en la que agradece a sus clientes, amigos y comunidad lagunera por la preferencia a su firma, cuando esa misma noche fallece repentinamente al lado de su esposa. Puede verse en la hemeroteca del Siglo un hecho singular, porque se publica en la misma edición la carta de agradecimiento y la esquela donde se participa su deceso, por cierto, muy lamentado por la sociedad lagunera.

(FUENTE: Datos familiares y fotografía por el Ing. Valente Arellano Flores) 





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