Raúl Contreras, un regiomontano apasionado por la danza en NY

Raúl Contreras, un regiomontano apasionado por la danza en NY

29 mayo, 2018

Raúl Contreras está a semanas de graduarse de la Licenciatura en Danza Contemporánea por la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey (ESMDM). También da clases de baile en la UDEM.  Sin embargo, a su corta edad ya tiene un contrato de trabajo con una compañía de danza en Nueva York, llamada Ballet Hispánico. Sólo a 3 aspirantes les dieron esta oportunidad, entre ellos Contreras, siendo el único mexicano, regiomontano y egresado de la Superior.

Esta joven promesa de la danza se ha dedicado 24/7 a entrenar su cuerpo, alma y mente en dirección a ser un artista integral.

¿Cómo fueron tus inicios en la danza?

Para la danza como para muchas disciplinas de arte, necesitas tener una solvencia económica para estar inmerso en este ambiente. Sin embargo, cuando yo era pequeño y estudiando en escuela pública, practiqué folclore, ese fue mi primer acercamiento a la danza. Esto era paralelo a mi entrenamiento en gimnasia artística y natación. El deporte y la cuestión física siempre han estado presentes en mi vida. Cuando entré a la Prepa UDEM, gracias a una beca de excelente académica que se me otorgó por mi desempeño y al ser una escuela privada, existía un apoyo mayor a las artes y ahí es donde empecé a indagar respecto a una danza más comercial, como hip-hop, jazz y  contemporáneo.

¿Cómo fue tu decisión de estudiar una licenciatura en Danza Contemporánea?

En 2013 terminé mis estudios de bachillerato. En el último año, la maestra Brisa Escobedo, quien dirige la compañía de danza “Tropa UDEM” y el maestro Jaime Sierra, ex Director de ESMDM y Director Corporal de la compañía de teatro de UDEM, me apoyaron con la difícil decisión de estudiar Danza en la ESMDM.

En México estudiar danza o arte en general es como una moneda al aire, ya que no hay suficiente apoyo económico federal o estatal suficiente para el talento, por la naturaleza de nuestro país. Sin embargo, la Superior cuenta con un patronato presidido por la señora Bárbara Herrera, que afortunadamente nos proveen a los alumnos de instalaciones de primer nivel y apoyos económicos para los destacados que carecemos de solvencia económica para costearnos un viaje al extranjero.

¿Quién o quiénes representaron tu mayor impulso al momento de estudiar danza?

Cuando tomé la importante decisión de estudiar Danza, mi mamá y mi papá me apoyaron en todo. Mi mamá siempre me ha dicho que si vas a hacer algo, sé el mejor, no importa si eres arquitecto, licenciado o ingeniero.  Y qué mejor que tomar esta decisión desde temprana edad, porque luego hay gente que descubre su talento cuando es más grande. Desde el momento en que elegí mi carrera supe que esto me apasionaba y afortunadamente a lo largo de mi carrera he dedicado 24/7 a entrenar mi cuerpo, mi alma y mi mente en dirección a ser un artista integral.

Destaco también el apoyo de mi familia y maestros. Esto no es una cuestión de suerte, es algo que se ha ido sembrando y labrando por parte de mis maestros desde el primer día que pisé esta escuela, porque el expertise técnico no lo logré yo solo, lo logré a través de su sabiduría y al grande apoyo de los directivos de la escuela y del patronato. Al final de cuentas es un dar-dar: ellos dan este apoyo y yo desde mi trinchera y en mis posibilidades trato de ofrecer lo mejor de mí, como artista. Tratar de siempre ser mejor y no caer en la mediocridad.

¿Cómo te diste cuenta que querías hacer una carrera de danza en el extranjero? ¿Cómo empezaste a hacer las audiciones?

Todos en cualquier disciplina se preguntan qué sigue después de concluir una carrera y esto obviamente me pasó. Creemos que la escuela es un lugar en donde nos atormentan, pero durante mi último año me di cuenta que es el lugar con la mejor zona de confort. No vemos la realidad y nadie nos advierte sobre ella. Esta inquietud provocó que yo hiciera una investigación sobre compañías de danza en el extranjero, en las que me gustaría estar y que mi perfil también  encajara con lo que ellos buscan, en cuestión de biotipo y movimientos, porque hay algunas en donde yo sé que no cumplo el perfil. En mi búsqueda me percaté que falta una representación de México en el marco internacional de la danza contemporánea. Por eso, uno de mis objetivos fue colocar a México en el panorama internacional.

Para hacer este research, me fui varias horas a un café y conseguí varias fechas de audiciones en enero de este año: Ballet Jazz de Montreal, Ballet BC (compañía canadiense que hace audiciones en Nueva York) y Giordano Dance Chicago, que estaban geográficamente cerca y también las fechas. Así que compré mis vuelos para obligarme a dar este paso. El apoyo de mi mamá y mi padrino fue sido incondicional, también hubo gente que me apoyó económicamente. Cuando alguien está decidido o apasionado, hay personas que están dispuestas a apoyar ese sueño o esa pasión, sin esperar nada a cambio, de manera desinteresada.

En enero hice mis audiciones, hice otra privada para Visceral Dance Chicago. De las cuatro que hice, dos compañías estuvieron interesadas en mí, pero ninguna me ofrecía un contrato, empezaron muchos conflictos porque no tenía visa de trabajo y por el hecho de ser extranjero.

¿Quiénes de tus maestros destacarías que te apoyó más en tu proceso de búsqueda de compañías de danza?

Mi maestro Edgar Zendejas, quien fue el que montó mi coreografía de graduación, estuvo aquí en noviembre. Él ha sido mi mentor en este camino, ya que también es un representante de México en el extranjero, es de Ciudad de México, pero ha trabajado con las compañías que ya mencioné y es coreógrafo del Cirque du Soleil, me ha y aconsejado y asesorado muchísimo respecto a cómo y dónde son las audiciones.

Él me recomendó acercarme a Ballet Hispánico. Vi el repertorio de la compañía, el perfil que buscaban y me gustó demasiado porque enaltece la cultura hispana y tiene una gran influencia de Latinoamérica, a pesar de ser una compañía que reside en el extranjero.

¿Cómo se dio la audición para lograr tu contrato en Ballet Hispánico?

El año pasado, en verano, me fui a Shangai, China a una residencia que se llama Metamorfosis, en donde éramos 27 bailarines, de 11 distintos países, pero yo era el único de México, y fue muy rico ver a tantas culturas y personas distintas reunidas en un mismo lugar. Eso me hizo reflexionar sobre mis orígenes, en este momento me siento muy orgulloso de lo que soy, de ser mexicano. Entonces fue que le hice caso al maestro Zendejas: mandé mi material a la compañía Ballet Hispánico, y aunque no tenían audiciones, me invitaron a hacer una privada en abril, que luego se convirtió en abierta, con más de 190 aspirantes, algunos de ellos estudiantes de escuelas como Juilliard, Point Park, Escuela del American Ballet Theather, aprendices del Miami City Ballet; esto es como si a nivel empresarial compitieras con chavos de Harvard o Yale. Yo fui el único mexicano que fue seleccionado. Pero no sólo eso: soy el único egresado de la Licenciatura en Contemporáneo de la ESMDM que logra entrar a una compañía de talla internacional.

Fotografía: Paulina Bichara

¿Qué perfil se requiere para entrar a una compañía?

Podemos ponerlo en dos lados:

El biotipo se refiere a la cuestión física. Ballet Hispánico busca bailarines de tez morena, no es un requisito, pero sí que reflejes la cultura latinoamericana, así como cierta altura y físico. Por ejemplo, en compañías asiáticas no tengo mucha cabida, porque les gusta que todos los bailarines sean iguales, mismo tipo de cuerpo, tamaño y hasta mismo corte de pelo, como si fueran militares. En Canadá hay compañías que son más diversas, hay chicas muy delgadas y otras musculosas. Algunas buscan que los bailarines sean muy delgados o sólo musculosos. Afortunadamente encajo en el perfil de mi compañía y ahí está el resultado.

El perfil de movimiento se refiere más al tipo de entrenamiento. Por ejemplo, a pesar de ser danza contemporánea, hay compañías que están más basadas en técnicas de ballet; modernas como Graham, Horton o alguna de nuevas tendencias como Release o Gaga.

Entonces tú mismo defines cuál es tu entrenamiento y tu formación y vas sobre esa línea destacando tus características para hacer tu propio perfil.

Por ejemplo, yo Raúl mido 1.88 m, tengo fibrosidad en el cuerpo, pero no tengo tanta flexibilidad, me he entrenado en técnica Graham durante 5 años y complementario de ballet. Fue muy inteligente de mi parte revisar bien hacia dónde me perfilaba.

¿Cómo te sientes con este logro?

Es un gran logro personal, pero no le quito mérito a los maestros y a los directivos de la escuela que me han apoyado incondicionalmente. Me siento muy afortunado y agradecido. El mérito lo he compartido con ellos, en mí existe un sentido de gratitud muy grande.

Es un gran logro y sueño cumplido. El contrato implica estar bailando todo el día, no tendré que dar clases o ser coreógrafo, que en México es la única manera de subsistir económicamente. Mi único trabajo va a ser bailar, tendré que levantarme todas las mañanas a ensayar y me van a pagar por eso. Todavía no me cae el veinte pero me siento feliz y contento, pero sobretodo pleno.

Fotografía: Lee Wai Leung

¿Qué consejo les darías a personas que tienen un sueño como el tuyo?

Estamos en un momento histórico en el que no podemos darnos el lujo de no dar el 100, de no ser apasionados, de no entregarnos completamente a nuestra disciplina, independientemente de la profesión. Es entregar todo 24/7 hacia lo que quieres. Pero también debemos crecer no sólo como profesionales, sino también como humanos.

Actualmente dirijo en las tardes el grupo de danza de la UDEM y a mis alumnos siempre les doy el siguiente consejo: se vale soñar en grande. Lo escuchamos en películas, lo vemos en libros, pero pocas veces lo escuchamos de quien está a un lado de nosotros. Trato de exhortar a todos a soñar y aspirar a ser lo más grande y a ser la mejor versión de ti. Es algo que estoy viviendo y estoy cumpliendo un sueño. Pareciera suerte pero volteo hacia atrás y veo todo el esfuerzo, la dedicación, el tiempo, las desveladas, las levantadas temprano. Hay “sacrificios”, que luego no se sienten como tal, es tanto el gozo que me hace sentir la danza que sé que un satisfactor como comerme una Carl´s Junior con unas papas y malteada sería delicioso en ese momento pero no me ayudará en mi rendimiento. Pareciera que son sacrificios, pero en realidad son cosas que hago porque estoy apasionado con la danza. No sé en qué momento parpadeé y ahora estoy a punto de irme a trabajar a una compañía a que me paguen por bailar todo el día.

Fotografía: Carlos Quezada





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