Studio Pablo Garibi, una experiencia hecha a tu medida

Studio Pablo Garibi, una experiencia hecha a tu medida

GUILLERMO RUBIO
28 junio, 2018

Juan Pablo Garibi es un arquitecto apasionado por el diseño y la ropa, lo que lo llevó a desarrollar su talento para crear un concepto y una experiencia única para los tapatíos que son amantes del buen vestir.

A nivel internacional, sus colecciones se han apoderado de las vitrinas de boutiques de ciudades como Nueva York y buscan seguir conquistando fronteras.

El exitoso sastre platicó con el equipo de Players of Life para contar cómo fue que desde chiquito comenzó a darle forma a un sueño que sigue consolidándose día con día, con sus dos marcas que se complementan.

Pablo: A la Sartoría Pablo Garibi viene cualquier cliente, escoge en el catálogo cualquier tipo de tela, la que le guste. Generalmente ya viene más o menos con una idea o diseño con algo para yo también ver qué podemos trabajar.

Partiendo de ahí, se les hace una recomendación y lo apoyamos. Eso es lo que es la Sartoría, hace todo a la medida: desde la camisa, chaleco, pantalón y saco masculino y para las mujeres trabajamos el traje sastre. Lo que la divide de Pablo Garibi que ya es como el diseñador, es lo que en realidad quiere uno crecer o trascender. Aunque ambas se apoyan, son dos marcas, es como si dijéramos que es lo mismo pero al mismo tiempo separado, porque cada una va para distinto mercado.

¿Cómo surgió la idea?

Todo esto surge desde chico. Cuando tenía trece años tomé una máquina de coser y empecé a alterar mi ropa y la de mis amigos. Ellos llegaban y me decían: mira, tengo este pantalón. Haz tus dagas (se ríe).

Cuando terminé la preparatoria  me fui un año a Inglaterra a estudiar un curso de patronaje y regresé a Guadalajara para estudiar Arquitectura. Al terminar la carrera, trabajé un año y medio y después  fue cuando abrí la sastrería. Llegó un momento de mi vida en el que pensé: ¿qué quiero hacer? Y me dije a mí mismo: lo único que quiero hacer es lo que me llene, no importa si vaya bien o vaya mal porque quiero hacer lo que me gusta durante toda mi vida.

Me encanta el diseño en general, pero lo que más me gusta es la ropa. Todo se hizo desde esa perspectiva, se perdió el miedo y aquí estamos, ya llevamos haciendo esto desde el 2012.

¿En qué tendencias te inspiras para hacer tus diseños?

Trato de no caer en tendencia, porque al hablar de tendencia es caer en lo mismo de siempre y eso no me gusta. Obviamente si quiero llegar a ser alguien  tengo que pensar de una manera diferente ¿por qué? porque yo sé que hay diseños que a lo mejor ya existen, pero los toques que llevan, no.

¿En qué me baso? En cuanto a los materiales, en todo.  Desde un mobiliario (el metal) o un botón. Trato de ser lo más limpio posible en la cabeza en cuanto a arrancar un diseño. Sí tengo un parámetro en el que me gusta mucho lo elegante contemporáneo y manejarlo un poco como Street. Es decir, que se pueda manejar un poquito para que se pueda utilizar en el día a día porque somos una ciudad en donde se maneja mezclilla, camisa o camiseta blanca o lo que sea, pero no tenemos esa cultura que existía antes del buen vestir.

Desde algún punto busco ser una persona que pueda ayudarle a su misma sociedad a que tenga un buen vestir cada día porque eso también te hace sentirte bien. No le estoy  diciendo a la gente que se ponga un traje, pero sí que se ponga otro elemento con el que se pueda ver mejor.

¿Cómo es el proceso de elaboración de las prendas?

Cuando una persona viene a nuestro estudio en realidad es una experiencia, no es tanto el vender. ¿Por qué? Porque es lo que hace que el cliente regrese o te recomiende, el boca a boca y todos esos detalles.

El cliente llega con una noción de qué es lo que quiere y yo le empiezo a recomendar, le enseño los catálogos y él me dice qué quiere, desde calidad o precio y me pregunta qué le recomiendo. Tengo catálogos para los que buscan calidad y otros para quienes buscan precio.

Luego se escoge la tela, se manda pedir  y tarda de 3 a 5 días dependiendo de dónde vaya a llegar, porque pedimos telas de fábricas inglesas, españolas, italianas y australianas. Durante todo el proceso, yo tengo que ver al cliente en tres ocasiones: medida, prueba y entrega.

En la medida se hace el patrón, se raya la tela, se amolda, se prueba primero el pantalón  sin bastilla y ya empezamos a ajustar. La prueba del saco es un poquito diferente, se pone uno como tipo chaleco que se empieza ajustar pero de ahí parte el cómo yo voy a definir su figura, qué es lo que se va a alterar o soltar si lo siente apretado. Voy viendo si es una persona  un poco más fashion o un poco más conservadora y si quiere algo no tan apretado o algo más holgado, pero siempre estoy de por medio recomendándole al cliente lo mejor para su figura.

También tenemos la renta de trajes a la medida de cada cliente, así como diferentes accesorios. No me cierro a nada, los mismos clientes te van dando las ideas para crear un espectro más amplio. Si alguien llega y quiere modificar una prenda, lo hacemos porque será una retroalimentación para mí mismo.

¿Cuál es el objetivo de la marca?

El objetivo de Studio Pablo Garibi es ser una casa reconocida a nivel internacional, esa siempre ha sido mi visión. Me encantaría servir a México y se va a hacer, pero donde realmente uno se mide es en otros lados, en los spots de moda de otros países.

La filosofía de nuestra marca es Avantgarden o un poco más de la época en cuanto a vestir. Buscamos que cuerpo y mente vayan conjugados, que no sean pieles con las que trabajamos, sino con una consciencia de lo que estamos haciendo para generar algo padre.

Sabemos que tuviste en exhibición una de tus colecciones en Nueva York, ¿cómo fue esa experiencia?

Acabo de recoger la colección que se llama Yook´Ol Kaab, que es “universo” en maya. Esta colección de diez piezas se hizo de los altos de Chiapas y cada una de ellas tiene su tema y es de diferentes regiones de ese estado. Cada prenda tiene su desglose y viene con iconografía maya, como el maíz, los puntos cardinales.

Estuvo en exhibición en una boutique de Nueva York durante un año con el objetivo de dar a conocer mi nombre y también para mostrar mis raíces, el lugar de donde vengo.

Me tomó tres años terminarla. Todo es telar de cintura, entonces primero fui a buscar qué artesanos podían hacer lo que yo quería y encontré a las personas indicadas.  Yo hice el diseño porque ellos tienen solo un rango de medida de 70 centímetros y cuando a mí me traen un corte es de 1.40m, entonces para ellos es complicado bajar las manos y poner los hilos, por lo que yo tengo que diseñar para poder encajar y poner las piezas como deben ser.

Es totalmente un proceso de hacer patrones y encajar. A partir de ahí se saca el diseño y se manda a que lo hagan en telar de cintura y luego nos lo regresan para hacer el saco. Es un proceso muy artesanal.

Lo que se quiere con esta colección es que se muestre en otros países, como Japón, que la gente pueda valorarla.

Sin embargo, no me enfoco mucho en la moda mexicana o de otros países, yo estoy tratando de hacer una corriente diferente. Estoy creando lo que me encanta. No me baso mucho en las modas.

¿Qué ha sido lo más difícil de emprender?

Yo creo que el perder el miedo, pero no lo vi como emprender, más bien lo vi como un sueño porque no me estaba fijando en cuánto dinero iba a sacar. Bueno desde un punto de vista sí, porque en ese entonces mi hija tenía un año, era empezar desde cero otra vez y ver cómo me iba, pero en realidad, con esto le quiero enseñar a mi hija que haga de su vida  algo para que sea feliz.

Cuando empecé este proyecto nadie confió en mí y me cuestionaban el qué iba a hacer porque tenía una niña que mantener, que no tenía nada. Pero si tienes la visión, la noción y tratas de aterrizar todo, poco a poco van  funcionando las cosas. El simple hecho de hacer las cosas bien y hacer lo que te encanta te lo va remunerando. El dinero viene de por medio.

El emprender para mí es cumplir tu sueño, lograr hacer lo que te llene. Es como una montaña donde vas caminando y me siento apenas en el primer escalón, pero sé que voy a llegar hasta arriba por todo el recorrido y el esfuerzo que he puesto, además de que creí en mí desde el inicio.

Uno viene a esta vida a servir, yo estoy sirviendo a las demás personas al hacer lo que más me gusta. Entonces las demás personas así también te van ayudando y van haciendo lo propio.

¿Cuál crees que ha sido la clave del éxito de Pablo Garibi?    

Hacer las cosas bien y el aventarme a cumplir mi sueño que era hacer lo que más me gusta. El éxito que hemos tenido ha sido gracias al boca en boca, a las recomendaciones.

¿Planes a futuro?

Me gustaría enfocarme a crear una Casa en la que la gente que quiera algo de Pablo Garibi venga aquí a Guadalajara, no a otros lados y que se convierta en un referente. Obviamente con más tiendas  y no quitar el dedo del renglón a las pasarelas, el seguir participando en spots de moda. Quiero crear algo diferente en la moda, no solo lo que existe y que sea algo que te pueda quedar bien.





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