Noé Suro, figura clave en la escena cultural tapatía

Noé Suro, figura clave en la escena cultural tapatía

Director de Cerámica Suro, coleccionista de arte y promotor clave en la escena cultural tapatía.

Felipe H. Leal
26 junio, 2018

Cerámica Suro funciona desde 1951, cuando el papá de José Noé Suro la fundó y abrió en Tlaquepaque. Sin embargo, no fue hasta inicios de los años 90 que la fábrica comenzó a relacionarse más con los artistas contemporáneos de México y el extranjero por iniciativa del propio José Noé, quien desde joven supo el rumbo que quería darle a la empresa de su padre.

Actualmente, José Noé y Cerámica Suro producen piezas de arte con todo tipo de materiales, así como piezas tradicionales pintadas a mano y vajillas para restaurantes y hoteles de renombre internacional. Nada mal para esta figura de la cultura tapatía que no quiso ejercer su carrera como abogado para atender su vena creativa.

Las comunidades artísticas y gastronómicas de México con frecuencia se encuentran en los hornos de Cerámica Suro, empresa con más de 60 años de historia que, desde Guadalajara, se ha convertido en un referente para artistas plásticos, galeristas, restauranteros y arquitectos.

“Somos una fábrica de cerámica muy sui generis. No somos una fábrica normal en el sentido de que una fábrica de cerámica produce siempre el mismo producto, a la misma temperatura, con la misma pasta. Nosotros aquí hacemos proyectos de todo tipo, vajillas, azulejos, así que cada semana te puedes encontrar piezas distintas, porque seguramente ya estaremos con otro proyecto, con otra entrega”, explica José Noé Suro, director de Cerámica Suro, mientras ofrece un recorrido explicativo al equipo de PLAYERS of life.

El impulsor y líder de los proyectos que se desarrollan en la fábrica se incorporó a la empresa a inicios de los años 90, cuando su padre le dio la oportunidad de sumarse al equipo y de colaborar con artistas plásticos para acercar otras visiones y formas de trabajar al taller fundado por su padre en 1951.

“Estudié Derecho, intenté trabajar como abogado, lo odié, y un año después le pedí trabajo a mi papá en la fábrica. Como mi hermano era artista, y yo tenía ya un tiempo coleccionando piezas, y justo era Expo Arte en Guadalajara en aquel tiempo, le dije a mi papá que quería trabajar con él, pero también trayendo artistas a la fábrica. Así fue que empezamos y que en el camino hemos aprendido muchísimo de trabajar con ellos, con proyectos que desarrollan aquí con nosotros, y con cada vez más proyectos en el extranjero”, agrega Suro.

De hecho, Cerámica Suro fue una empresa de cerámica tradicional hasta que José Noé empezó a acercar a artistas contemporáneos a la fábrica en 1994, en una dinámica que les enseñó a trabajar de formas que nadie más había tenido en Guadalajara, y haciendo cosas que nadie más se había atrevido a explorar hasta ese momento.

“Hemos creado una historia muy interesante en la fábrica. Ahora todo mundo quiere verse relacionado con el arte contemporáneo, todo mundo quiere trabajar con artistas, y nosotros comenzamos a hacerlo en un tiempo en que nadie volteaba a ver el arte contemporáneo, cuando el mercado prácticamente ni existía en nuestra ciudad”, detalla Suro, quien desde temprana edad se dio a la tarea de coleccionar piezas de arte.

La nueva fábrica de Cerámica Suro se encuentra ubicada en la zona industrial de Guadalajara; sin embargo, el primer taller de la empresa, actualmente en activo, se mantiene todavía en los alrededores de Tlaquepaque.

“Este es un taller que tenemos 2 años trabajando, pero que todavía no terminamos. La gran diferencia respecto al otro taller es la tecnología, las diferentes variedades de hornos, que nos permiten ser mucho más versátiles, pues pusimos hornos de alta temperatura y de rodillos, que queman hasta mil 500 grados de temperatura”, precisa.

“A diferencia de otras fábricas o talleres, que producen en serie o lo mismo siempre, nosotros buscamos tener un diálogo con el artista para que la pieza parezca que la hizo él o ella, no yo, no Cerámica Suro. De hecho, ves el resto de su trabajo y ves lo que hizo con nosotros y piensas que lo hizo directamente en su estudio, no aquí”

A la fecha, han pasado más de 350 artistas por los hornos de Cerámica Suro, entre ellos algunos de los mejores del mundo, como Sarah Crowner, con quien José Noé prepara una pieza para la Bienal del Carnegie, en Pittsburgh, considerada una de las bienales más importantes de arte americano.

“También estamos trabajando con Sarah Morris para hacer la fachada del Centro de Convenciones de Miami, que es donde se lleva a cabo Miami Art Basel, así como unos murales con Alexander Tovborg, un pintor danés, y un par de proyectos más con Jose Dávila y Gonzalo Lebrija”, comparte.

Además, Suro pertenece a una generación de creadores, artistas y amigos suyos que han apostada por quedarse en Guadalajara, y desde aquí marcar agenda y consolidar sus respectivas carreras.

“Lo más difícil es crear una historia, una reputación. Hay que trabajar con los clientes de manera constante y siempre hacer las cosas bien, mantenerse”

“Me encanta Guadalajara, y apoyo y soy fan absoluto de 2 cosas que están pasando en la ciudad: la historia con el arte contemporáneo y la historia culinaria. Son las 2 cosas más interesantes que se han desarrollado a pesar del gobierno y que son esfuerzos individuales súper valiosos y a los cuales yo trato de ayudar, de sumarme. Hay una generación de artistas como Gonzalo Lebrija, Jose Dávila, Méndez Blake, Francisco Ugarte, Gabriel Rico, que son mis amigos, que los conozco desde hace 25 años y a los que he ayudado a producir sus piezas, y que además los colecciono”, cuenta.

Suro se siente orgulloso de ver cómo les está yendo a ellos, a sus amigos, y también a chefs como Francisco Ruano, Tomás Bermudez y Paul Bentley, con quien trata de hacer cosas que le interesa que sucedan en Guadalajara o que quisiera que pasaran.

“Nos gusta colaborar mucho con chefs. Tanto que en el segundo piso de las oficinas tendremos pronto una cocina para poder generar ahí un espacio de intercambio entre chefs, diseñadores, artistas y arquitectos.”

Somos una fábrica abierta, y nos gusta recibir visitas, sean locales o extranjeros, que les interese venir a ver lo que hacemos”, adelanta.

Con esta última reflexión es que conduce al equipo editorial y fotográfico de PLAYERS of life por las diferentes áreas que componen la fábrica y que les muestra las vajillas que se encuentran en producción para restaurantes como Maximo Bistrot, en la Ciudad de México y para hoteles de la cadena Rosewood.

Antes de despedirse reflexiona sobre lo satisfecho que se siente con el trabajo que realiza junto a sus casi 100 colaboradores, y del proceso de remodelación que ha generado en su nueva fábrica, que por años estuvo abandonada y que ahora convirtió también en una oficina abierta en la que se pueden observar piezas de arte contemporáneo hechas por sus amigos y que tiene a la vista de todos sus visitantes.

Players Brief

– 5 hornos en total hay en la nueva fábrica de Cerámica Suro

– 3 mil m2 de superficie tiene la fábrica ubicada en la zona industrial de Guadalajara

– 95% de la producción total de la fábrica se va a hoteles, restaurantes, galerías y museos fuera de Jalisco

– 350 artistas nacionales y extranjeros han acudido a producir obra con José Noé Suro

– 90 artesanos trabajan actualmente en la fábrica, algunos provenientes de segundas o terceras generaciones de ceramistas

– Estados Unidos, Caribe, Centroamérica y Sudamérica son los países y regiones a los que más envíos hacen desde la fábrica





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