Magia a través del lente

Magia a través del lente

GUILLERMO RUBIO
1 abril, 2019

Su estilo desenfadado y energía, caracterizan a Valeria Bross, una fotógrafa que gusta de lo irreverente y de romper esquemas para encontrar el encuadre perfecto y tomar las mejores fotos de su vida.

Valeria es una tapatía que vive con intensidad cada parte de su vida, en especial, cuando se trata de tomar su cámara y salir en busca de nuevas aventuras.

¿Cómo fue que te enamoraste de la fotografía?

Fue muy chistoso, porque toda la vida supe que quería estudiar Ciencias de la Comunicación. Me encanta hablar en público, me fascina ser el centro de atención y no tengo problemas por estar en el escenario. Estudié la carrera de actuación. Me encanta el tema de figurar, de expresarme.

Cuando terminé la preparatoria, me fui un año a estudiar a Francia. Después de un tiempo, ya no estaba yendo a la escuela de francés y me estaba dedicando a la pura fiesta. En cierto momento, me dije a mí misma: necesito ponerme a hacer algo y a hacer amigos, porque los míos ya se habían regresado a México.

En ese tiempo, estaba muy de moda estudiar fotografía y una amiga me aconsejó meterme a un curso. Entré a un diplomado en fotografía análoga, a blanco y negro y revelábamos en laboratorio.

Además, fue algo muy curioso, porque una semana antes de empezar las clases, me rompí la mano derecha.

Entonces traía la mano enyesada cuando llegué a la escuela. Así me aventé todo el semestre, con la mano fracturada y aprendí a usar la cámara. Para mí, fue como el máximo reto.

Me empecé a enamorar de la fotografía porque me encantó el tema de salir a la calle  y disparar. Cada salida a tomar fotos era como una aventura.

Yo estudié Ciencias de la Comunicación en la UNIVA, y cuando regresé de Europa, tuve la fortuna de tener muy buenos maestros de foto, muy preparados y súper dedicados. A ellos les agradezco muchísimo.

Desde ahí, yo me la creí y me dije: yo soy fotógrafa.

A la hora de elegir a qué área nos íbamos a ir, escogí el fotoperiodismo. Hice mis prácticas y mi servicio ahí mismo en la universidad, en su programa de televisión. Yo me encargaba de tomar las fotos fijas de los documentales. Me mandaban a muchos lados. Fue ahí cuando empecé a enamorarme de ir a hacer fotos, me latía más hacer shoots para documental.

Me gradué y un amigo me invitó a participar en un proyecto de una guía local de Guadalajara con un giro artístico. Se llamaba Tripulante y él necesitaba una fotógrafa. El proyecto duró dos años y tenía que tomar fotos de diversos lugares de la ciudad.

En ese lapso, me salió un viaje a la India con otros fotógrafos para hacer unas prácticas documentales. Estando allá, una de mis mejores amigas, Priscila, que vive en Monterrey y que es una de las mejores fotógrafas que conozco, me preguntó por qué no hacía fotografías de bodas. Me dijo que era un súper negocio, que era algo increíble porque yo tenía una comunicación muy padre con la gente.

El problema era que yo no tenía portafolio. La gente me ubicaba más en la onda editorial y documental.

Me invitó a trabajar en una boda con ella para hacer mi portafolio. Me fui con ella a la Ciudad de México y empecé a conformar mi portafolio. De ahí comencé a agendar una boda y luego otra, y de repente: ¡pum! Ya voy por el sexto año haciendo bodas.

Pero a la par de esto, también hago fotografía documental para mis proyectos personales y también retrato.

Estoy enamorada de conectar vía cámara con la gente y lo disfruto muchísimo.

¿De dónde surge la inspiración?

Todo surge de la improvisación.

Soy una intensa en todo lo que hago. Siempre todo lo hago de una forma improvisada, incluso en todos los aspectos de mi vida.

Hay veces que las novias me dicen que si voy a ver el lugar, pero les digo que prefiero no hacerlo. Al contrario, a mí me emociona llegar y ver cuáles son las condiciones de luz, ver con los elementos que puedo trabajar y pensar qué voy a hacer con todos ellos. Esa es mi inspiración: el momento.

¿Existe la foto perfecta? ¿Cómo la describirías?

Habrá quien diga que sí, técnicamente. Pero creo que la foto perfecta es la que te transmite, aunque eso es tan subjetivo y varía de persona a persona. Yo digo que todas las fotos son perfectas.

¿Cómo es un día de trabajo para Valeria?

Te voy a contar un día de trabajo en mis proyectos personales: una mañana en uno de los viajes más recientes que hice. Para mis proyectos tengo un mentor que se llama Nikos, es griego y es uno de los mejores fotógrafos del mundo. Me voy con él y con un grupo de fotógrafos a diferentes lugares del mundo. Recientemente, fuimos a Ghana en África, un lugar que jamás hubiera ido si no fuera por Nikos. Me tuve que poner la vacuna de la fiebre amarilla, la cual estaba escasa (se ríe).

Soy malísima para despertarme temprano. Todos los fotógrafos a las 6 de la mañana ya están en la calle, ya recorrieron la ciudad entera. Yo no. Yo pongo el despertador a las 9 de la mañana, aunque el primer día a las 8 (sonríe). Desayuno, y ya que el sol salió un poquito más, me gusta salir para tener la luz dura, me salgo a la calle a caminar y comienzo a disparar y disparar. Después de un rato, me siento, como algo, me tomo un café o una cerveza, dependiendo donde esté.

Me la paso todo el día tomando fotos. Así son los primeros días. Ya después comienzo a seleccionar. Luego vuelves a los lugares que te gustaron para seguir capturando.

En las noches elijo lo que considero que es rescatable del día y posteriormente me siento con Nikos y los demás compañeros para curar las fotografías que yo previamente seleccioné. Obviamente hay días en los que me dicen que no tomé nada bueno, aunque hay otros en los que tengo un buen día y eligen tres o cuatro.

Así funciona, disparo todo el día y por las noches hago una selección. Es agotador. Para el tercer día del viaje, yo sueño con imágenes. No duermo, son como terrores nocturnos (se ríe). Son tantos cuadros y todo el tiempo estás componiendo. Así son los días en mi proyecto personal.

En una boda: me levanto y desayuno muchísimo. Esos días son en los que le entro a los hot cakes, a la miel y a la avena (se ríe), porque sé que a lo mejor no vuelvo a comer algo hasta las 10 de la noche. Me baño, me arreglo, me pongo guapetona (se ríe) y me voy con la novia.

Desde que ya voy en el coche con ella voy pensando: qué nervios, ¿cómo estará la novia?, ¿habrá dormido bien?, ¿estará estresada?

Siempre en ese momento, me repito a mí misma: hoy vas a tomar las fotos más chingonas de tu vida. Y eso lo aplico siempre.

Estoy todo el día chambeando. Cuando llega la hora de la cena, nos metemos a la cocina para cenar y es mi momento favorito (sonríe), porque es como recargar pilas. Me tomo una copa de vino tinto, y sigo chambeando hasta la 1 ó 2 de la mañana. Llego a mi casa, me baño, me acuesto y no vuelves a saber de mí al día siguiente.

Es una satisfacción el haber hecho lo que amas y además, haberlo realizado con alguien que está viviendo uno de los días más importantes de su vida. Es increíble.

¿Alguna anécdota que recuerdes?

Tengo muchas anécdotas, pero justo el otro día me salió un recuerdo en Facebook del 2012. Fue de las primeras bodas que hice y decía lo siguiente: Hoy, cuando iba saliendo en reversa para fotografiar a los novios saliendo del templo, me caí en la pila del agua bendita. Gracias.

Recuerdo que iba saliendo bien apasionada, todavía medio novata, no conocía el templo y fui a dar a la pila de agua bendita. La novia se carcajeó tanto, que en ese momento disparé la foto y la foto quedó hermosa.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

El conocer las historias de la gente es algo que me parece fascinante. Soy investigadora de nacimiento (se ríe). Conectar con la gente es fascinante, es hermoso. Me siento muy agradecida de que las personas me abran las puertas de su casa, de su corazón y de su vida, para darme all acces para los días más importantes de sus vidas.

O cuando estoy de viaje, y que las personas me reciben en su casa. Estando en otro país, en África, metida en una casa con la señora cocinando y cargando a su bebé, es de las experiencias y regalos más hermosos que la vida me puede dar.

¿Qué proyectos tienes a futuro?

Las bodas son mi pasión. Considero que cada día soy mejor fotógrafa y creo que cada vez me llegan los clientes más adecuados y que hacemos una mancuerna increíble. Pretendo seguir durante un tiempo más haciendo bodas.

Por otra parte, quiero seguir tomando mi fotografía documental y eventualmente, estoy haciendo una curaduría para poner montar una exposición o mostrarlas en un libro. Quiero mostrar un poquito de mi trabajo personal. También tengo en mente uno que otro proyecto artístico de retrato, como más de autor.

¿Dónde podemos ver tu trabajo?

Instagram: @valeriabrossphoto

Sitio web: valeriabross.com





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