Álvaro Aguilar

Álvaro Aguilar

Guadalajara
11 noviembre, 2019

El mil veces emprendedor que logró sobresalir enfocándose en cumplir el sueño de crear la hamburguesa perfecta nos platica cómo empezó en el mundo de los negocios y qué desafíos superó para llegar a donde está.

Para Álvaro, el mundo de los alimentos como negocio siempre ha estado presente. Su madre, mejor conocida como la Pale, es un ícono de la alta repostería en la ciudad.

El empresario, se abre un poco y nos platica cómo es emprender, lo bueno y malo. Cuántas veces tuvo que conocer el fracaso para lograr establecer una marca reconocida y ser ahora dueño de una cadena de restaurantes consolidada como Cuarto de Kilo.

Álvaro Aguilar no empezó siendo un empresario exitoso, esto lo has platicado en algunas de tus conferencias. Cuéntanos un poco más qué retos tuviste que superar en el camino para llegar al lugar en el que te encuentras actualmente.

Trabajé en varios lugares antes de emprender por primera vez. A los 17 años tuve la oportunidad de irme a Europa de mochilazo y el último día encontré un lugar que vendía ropa barata, no tenía ya dinero, pero pensé: “¿Y si compro varias piezas y las vendo en Guadalajara y así recupero mi viaje?”. Así fue. Firmé la ropa con una tarjeta de crédito que no era mía.

Estudiaba la preparatoria en la mañana, en la tarde trabajaba y en la noche mi papá me prestaba su coche para ir a vender la ropa. El hecho de tener una fecha límite de pago en la tarjeta de crédito, fue lo que me hizo forzarme a venderla lo más rápido posible. Durante los siguientes cinco años me iba cuatro veces al año a Europa durante tres días para comprar la ropa; trataba de ahorrar lo más posible. Simultáneamente, estudiaba la licenciatura en derecho, en la cual sólo trabajé los primeros dos semestre de la carrera. Estudiar leyes me aportó mucho, pero no me veía ejerciendo como profesional. No está mal equivocarte de carrera, pero quisiera dejar muy claro que considero indispensable tener una. Esto, no te garantizará el éxito, pero será de gran ayuda. En el tercer y cuarto semestre de mis estudios, puse tres pastelerías conjutamente con mis papás, pero tres años después, decidimos que relación familia-negocio no era lo mejor. Aprendí que no hay negocio que valga la pena si se pone en riesgo la armonía familiar.

Me salí de mi casa para tener independencia, y con el dinero que recibí de las pastelerías, puse un café en la Gran Plaza. No amaba mi idea de tener un café, sino la idea de demostrarles a mis papás que podía sólo. Eso, fue un gran error. El café fue un fracaso y decidí traspasarlo.

A mis 25 años, vivía solo y con poco dinero. Decidí meterme a trabajar a una agencia de autos, en la que estuve durante casi 1 año. Al paso de un tiempo, se me ocurrió una idea llamada Minz: una bebida a base de agua y menta. Para esto, contacté a un empresario que me apoyó con el proyecto e hicimos el lanzamiento, por lo que me fui a vivir a la Ciudad de México. Cometimos muchos errores: patrocinamos la Escudería Telmex, torneos de golf, teníamos patrocinios con bares, etc. No amaba la idea de Minz, sino lo que la idea nos generaba: fama, fiestas, relaciones públicas. Lamentablemente, perdí piso y humildad. Debimos dejar por un lado todo aquello que no funcionaba, y meter toda la energía y enfoque a los autoservicios y tiendas de conveniencia. Minz, también fracasó. Uno de los mayores errores ortográficos, es no saber poner punto final. Posteriormente, trabajé para Verde Valle por dos años, empresa que me aportó mucho. Después, llegaría Cuarto de Kilo.

¿De dónde nace la inspiración para buscar crear la hamburguesa perfecta y hacerlo un negocio rentable?

La inspiración y la idea nacen en los días sábados, que es cuando mi madre hacía hamburguesas en la casa. Estoy seguro, que la mayoría de las personas dirían que la mejor hamburguesa que se han comido es en un fin de semana, al carbón, con carne gruesa y jugosa, preparadas al momento en una fiesta familiar o de amigos en donde los anfitriones se obsesionan por la experiencia de los invitados. Así es como visualizamos la idea y quisimos replicarla en un restaurant.

No pensamos tanto en la rentabilidad al inicio, sólo estábamos emocionados por el nuevo proyecto. No teníamos idea de cuánto íbamos a vender, ni si se iba a vender algo. Una idea es lo que te debe emocionar, y no el estar pensando en cuánto voy a ganar, porque entonces tu propósito será ganar dinero. Todo mundo quiere dinero, eso no te hace especial. Lo que te hace especial, es esa idea que tu cerebro desarrolló y la fuerza de voluntad para llevarla a cabo. El dinero se puede multiplicar en una máquina, las ideas no. Por eso, las buenas ideas son tan bien pagadas. Las buenas ideas se financian solas, las repetitivas rara vez. El dinero debe simplemente ser el premio y la gratificación de ejecutar bien tu idea.

Podrías relatarnos un poco cómo fue el 31 de mayo del 2010, día que abrieron su primer sucursal. ¿Qué sentías? ¿Tenían empleados o todo lo operaban los socios?

Miguel mi socio, un anfitrión llamado Víctor y yo, abrimos el 31 de mayo del 2010 y vendimos 52 Cuarto de Kilo. Previo a esto, buscamos por casi 3 meses un lugar para abrir nuestra primera sucursal, que sería en la calle Pedro Loza en el Centro de Guadalajara. Era un local muy viejo, muy pequeño y con varias secciones, por lo que tuvimos que tumbar casi todo para adaptarlo. Teníamos un presupuesto muy ajustado (hoy en día, una sucursal de Cuarto de kilo costaría 12 veces más que la primera).

Tras meses invertidos en pruebas de sabor, a nuestros 29 años, abrimos con muchas ganas e ilusión la primera sucursal de Cuarto de Kilo. Sinceramente, fue un sentimiento de felicidad y satisfacción. Fue la primera vez que tuve la sensación que realmente esto sí iba a funcionar. Ese día, nos tomamos cada uno una cerveza, y creo que es la cerveza que más hemos disfrutado en nuestra vida.

A días de la apertura, se nos unieron más anfitriones para atender a todos los invitados que nos visitaban. Ahí mismo preparábamos la carne con nuestra receta original. Eran jornadas laborales de 14 horas todos los días de la semana. Llegábamos a las 9 a.m. a hacer limpieza, y a las 11 p.m. salíamos muy cansados, pero muy satisfechos y motivados. Por primera vez, hicimos las cosas sin tener las condiciones perfectas. El haber empezado con poco fue una gran ventaja, porque nos obligó a explotar nuestra creatividad.

Si quieres que tu negocio tenga éxito tienes que estar dispuesto a voltearte de cabeza si es necesario. Por eso, cuando no había gente en el restaurante me salía con un micrófono a tratar de meter a los invitados diciéndoles: “Pásele, pásele, éstas son las de Cuarto de Kilo, no son chiquitas como las del payasito, pásele”.

Obviamente la gente no creía tanto en nosotros y algunos se burlaban de vernos a Miguel y a mí en nuestro “changarro” de hamburguesas. Cosa que a nosotros no nos importaba, porque cuando amas tu idea y tu proyecto, las críticas son infértiles. Sacrificamos fines de semana y comidas con amigos, pero nada de esto era más agradable que ver a la gente disfrutando de una buena hamburguesa. Escuchar sonar la caja registradora era música para nuestros oídos y gratitud hacia la vida.

¿A qué adjudicas el éxito que tiene Cuarto de Kilo? ¿Qué hace tu producto o experiencia diferente a las cadenas comerciales de comida rápida existentes?

Nuestra inspiración es ofrecer hamburguesas grandes de un Cuarto de Kilo con carne gruesa, muy jugosa y al carbón, como en un fin de semana atendiendo a nuestros invitados disfrutando ser sus anfitriones, y obsesionándonos para que tengan una experiencia diferente. Una antítesis hacia las cadenas de fast-food.

Nosotros somos hamburguesas grandes y jugosas, no las freímos, las hacemos al carbón en nuestro Gira-Grill patentado, se preparan al momento y no antes, y nuestra cocina es abierta en lugar de cerrada.

La decoración, es la gente del lugar. ¿Por qué? Si un invitado se come 2 Cuarto de Kilo, estará en la sucursal para siempre, enmarcaremos su foto presumiendo su logro, y esta se convertirá en la esencia de nuestra decoración. En fin, estamos dedicados a nuestros invitados que nos visitan y que hacen posible la Fiesta para la Bestia todos días de la semana.

La mayoría de los restaurantes que tienen fotos, son del dueño o del gerente con artistas y futbolistas famosos. No en Cuarto de Kilo, fiesta en la que todos son iguales.

Queremos desafiar a la industria actual, ser los revolucionarios y ser una marca mexicana admirada sin ser copia de nadie.

El menú de Cuarto de Kilo cambió a solo 4 hamburguesas, platícanos a grandes rasgos el por qué se hizo este cambio tan grande.

En realidad, así iniciamos en nuestra primera sucursal: con 4 hamburguesas de Cuarto de Kilo. Con el tiempo añadimos más variedad de hamburguesas al menú, lo que nos generó problemas con el tiempo de entrega. Toda nuestra mentalidad va dirigida a la de una fiesta cualquiera, en la que no hay gran variedad de platillos, el anfitrión goza su trabajo y el invitado disfruta cada segundo.

El ser humano está diseñado para añadir una y otra vez, creo que el dicho “a mayor variedad, mejor” es una mentira. Un pensamiento convencional que podría creerse que funciona, pero lejos de ayudar, en esta ocasión, un menú amplio estresa la elección del invitado. El emprendedor no debe estar disperso. Enfocarse es la fórmula del éxito, pero es muy complicado para el ser humano. “Jugar al fútbol es muy simple, pero jugar un fútbol simple esla cosa más difícil que existe”. Así también, aplica para los negocios y, en este caso, para el menú. A mayor simplicidad, menos errores, mejores tiempos de entrega, menos estrés de elección para los invitados, anfitriones más contentos y, en consecuencia, una mejor Fiesta para la Bestia para todos.

Queremos conocer un poco más el concepto de Fiesta para la Bestia:

Es lo que resume a Cuarto de Kilo: hamburguesas grandes y un restaurant que se siente como una fiesta, en donde el que se come una Cuarto de Kilo definitivamente disfruta una hamburguesa de gran tamaño, jugosa y al carbón. ¡Y es una Bestia! Como si recibiéramos a nuestros invitados en casa, buscamos que nuestros anfitriones gocen su trabajo y se obsesionen por la experiencia como lo harían un sábado recibiendo a sus amigos. Por esto, estamos en contra de los robots que se pueden encontrar en cadenas de fast-food.

En Cuarto de Kilo no hay hamburguesas chicas ni de carne delgada, por lo mismo en nuestras sucursales solo hay cabida para una “Fiesta para la Bestia”.

¿Qué podemos esperar de Cuarto de Kilo en el 2019?

Aperturas en Querétaro, Monterrey, Estado de México y Jalisco, pero sobre todo, que la mentalidad de Fiesta para la Bestia esté presente en nuestros anfitriones e invitados todos los días. Queremos inspirar a la acción a través de la revolución de la hamburguesa mexicana y que todo México conozca Cuarto de Kilo.

Por último, sabemos que hay muchos emprendedores que te consideran un ejemplo, ¿cuáles son los consejos que les darías a ellos?


Emprender no es para todos, y no está mal no ser emprendedor. Hay
gente muy infeliz siendo emprendedor, y personas muy felices trabajando
en una empresa. Y viceversa.

Si quieres emprender, entonces debes tener tolerancia a la frustración, levantarte temprano y acostarte tarde, que te gusten las ventas, soportar la cero seguridad laboral (el “ya que me pague, me salgo de trabajar”, no existe) y que ames, sueñes y respires tu idea todos los días y a todas horas.

Las películas, con duración de 2 horas hacen que perdamos la noción del tiempo. A Miguel y a mí nos costó 12 años que algo nos pegara. El camino del emprendedor no es de velocidad, sino de resistencia. La vida no es justa, pero, a veces, el que las cosas no te sucedan puede ser un golpe de buena suerte. Y si un día, después de mucho esfuerzo y sudor, te va bien, asegúrate de tener a alguien con quien compartir tu logro.





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